El vegetarianismo de algunos sabios (10/3/2016)

POR: BADER

En un ensayo titulado Acerca de comer carne, el autor romano Plutarco escribió: “¿Puedes realmente preguntar por qué razón Pitágoras se abstenía de comer carne? Por mi parte más bien me asombro y me pregunto por qué gran accidente y en qué estado mental el primero hombre utilizó su boca para desgarrar y llevó sus labios a la carne de una criatura muerta, tendió su mesa con cuerpos muertos y pálidos y se aventuró a llamar alimento y nutrición a esos seres que en un momento se alegraron, lloraron, se movieron y vivieron… ¿cómo pudieron sus ojos soportar la matanza cuando sus gargantas eran cortadas sus miembros descuartizados? ¿Cómo pudo su nariz soportar esos olores? ¿Cómo es que esa contaminación no tornó su gusto y pudo beber jugos y cerúmenes de heridas mortales?… Ciertamente que no coméis leones o lobos por auto defensa, por el contrario matáis criaturas dóciles que ni siquiera tienen dientes para dañarnos. Por un poco de carne les privamos del sol, la luz y de la duración de la vida a la cual tienen derecho”. Luego el desafío: “Si dices que has sido hecho para comer carne, entonces mata con tu propio esfuerzo lo que quieras comer, hazlo sin ayuda de armas ni cuchillos”. El biógrafo Diógenes nos dice que Pitágoras comía pan y miel en la mañana y vegetales en la tarde. Él a veces pagaba a los pescadores para que devolvieran los peces al mar, y una vez dijo: “Oh compañeros, no den a sus cuerpos comida pecaminosa. Tenemos maíz, manzanas y uvas que doblan las ramas con su peso. Existen hierbas dulces y vegetales que pueden ser cocinados y suavizados con el fuego. La tierra nos da una inmensa cantidad de riquezas de inocentes alimentos y nos ofrece banquetes que no involucran derramamientos de sangre ni matanzas. Sólo las bestias satisfacen su hambre con carne, y ni siquiera todas ellas”.

El famoso autor ruso León Tolstoi escribió que, por matar animales para alimentarse, “el hombre suprime innecesariamente su capacidad espiritual más grande, aquella de simpatía y piedad hacia las criaturas vivas como él mismo, y por violar sus propios sentimientos se vuelve cruel”. Él también advirtió: “Mientras nuestros cuerpos sean las tumbas vivientes de animales asesinados, ¿cómo podemos esperar alguna condición ideal en la Tierra?”.

Pitágoras dijo: “Aquellos que matan animales para comer su carne tienden a masacrarse entre sí”. Nos sentimos temerosos de las bombas y de los misiles, pero podemos cerrar nuestros ojos al dolor y al temor que nosotros mismos creamos por matar millones de animales por año. ¿Podemos negar que esta brutalidad nos hace a nosotros más brutales también?

Leonardo da Vinci escribió: “Realmente el hombre es el rey de las bestias, porque su brutalidad excede la de ellas. Vivimos de la muerte de otros, somos como cementerios andantes. Llegará un momento en que el hombre verá el asesinato de los animales como ahora él ve el asesinato de los hombres”.

Mahatma Gandhi dijo que: “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que ellos tratan a sus animales. Yo siento que el progreso espiritual requiere que en algún momento dejemos de matar a nuestras criaturas hermanas para la satisfacción de nuestros deseos corporales”.

Albert Einstein, más conocido por sus trabajos de física y matemáticas que por su interés por el mundo viviente, una vez dijo: “Nada beneficiará tanto a la salud humana y aumentará las oportunidades de supervivencia de la vida en la Tierra como una dieta vegetariana”. No creo que se halla referido sólo a la alimentación.

George Bernard Shaw se volvió vegetariano a los 25 años, una vez le preguntaron que hacía para volverse tan juvenil y él respondió: “Yo no aparento la edad que tengo, son los otros que se ven más viejos, pero ¿qué se puede esperar de gente que se alimenta de cadáveres?”

En realidad muy poca gente establece una relación consciente entre el matadero y la carne que llega a su mesa. La verdad es tan desagradable que todos prefieren cubrirla o ignorarla. Los mataderos son visiones del infierno; los animales gritan y son golpeados con martillos, shocks eléctricos o muertos a balazos. Luego son colgados y transportados a través de fábricas de muerte mecanizadas, pero, todo esto, el consumidor nunca lo ve!

www.lailuminacion.com