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CUENTOS |
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Un emperador estaba por salir de su palacio para dar un paseo matutino, cuando, a las puertas del mismo, se encuentra con un mendigo. Suponiendo el pedido de una limosna, le preguntó:
El mendigo lo miró y le dijo:
El emperador le respondió:
Y el mendigo le dijo:
El emperador, comenzando a molestarse, insistió:
El mendigo le dijo:
Y Llamó a uno de sus servidores y le dijo:
El rumor de esta escena corrió rápidamente por toda la ciudad y entonces una gran multitud se reunió en el lugar, poniendo en juego el prestigio del emperador. Entonces el emperador le dijo a sus servidores:
Era el atardecer y habiendo quedado el emperador ya sin ninguna cosa que colocar en la bolsa del mendigo(habiendo llegado incluso a desprenderse de joyas que habían pertenecido a su familia por siglos), se tiró a los pies del mendigo y, admitiendo su derrota, le dijo:
El mendigo le dijo:
Gracias a: MARGARITA JARAMILLO
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