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PREÁMBULO
Cualquier
persona que mire
el mundo sin
prejuicios toma
conciencia de
que estamos en
un compás de
espera como
nunca estuvimos.
El mundo
anocheció y
esperamos una
nueva aurora.
Según
Tolstoi, existen
tres tipos
humanos
genéricos: el
individualista,
egoísta, poco
más que con
conciencia
animal, que solo
se preocupa de
sí mismo y es
insensible a
todo lo
comunitario. Le
sigue el que
tiene una
concepción
social de la
vida, que además
de preocuparse
de sí mismo se
preocupa también
de la familia,
la comunidad, el
país, etc. Y por
último el hombre
con una
concepción
espiritual de la
vida, que además
de preocuparse
de sí, de lo
social y común,
se preocupa de
su relación con
Dios. Para
Tolstoi, tanto
como para el
autor del
presente libro,
este último
constituye el
eslabón más
avanzado de la
escala de la
evolución, entre
otras muchas
razones porque
los dos primeros
tipos evolutivos
han fracasado
históricamente,
como se verá en
este libro.
Y si hemos de
señalar cuáles
son las
herramientas que
valoran por
igual todos los
buscadores
espirituales y
en las que todos
están de acuerdo
como leyes
espirituales
válidas
cualquiera sea
su sentido
espiritual,
religión, etc.,
hemos de señalar
dos: Los diez
Mandamientos
dados a Moisés y
el Sermón de la
Montaña de Jesús
el Cristo.
Desde que un
puñado de
científicos se
propuso
investigar el
misterio del
átomo y este les
condujo al
misterio del
ser, el
horizonte de la
realidad comenzó
a acerarse a la
mística
milenaria y
alejarse de los
límites que le
impusieran
Descartes,
Newton y Darwin
tanto como los
filósofos
materialistas.
Se puede decir
que el mundo ya
no puede ser
mirado de la
misma manera a
partir de
entonces.
Términos tales
como “razón”,
“conciencia”, “
metafísica”,
“universo”,
“Dios”,
“ciencia”,
“espiritualidad”,
“humano”,
“economía”,
“política”,
“religión”,
“espacio y
tiempo”, y otros
que hasta ahora
tenían sus
propios
territorios bien
delimitados y
encorsetados, de
pronto adquieren
nuevos
significados. Y
no solo eso,
sino que
descubrimos a la
luz de la nueva
ciencia y la
espiritualidad
libre que todos
esos conceptos
han sido
manipulados y
han conducido a
la humanidad y
al mundo animal
a un estado de
injusticia,
asesinatos a
gran escala,
dominación e
infelicidad sin
precedentes y
situado al
Planeta al
límite de lo
habitable.
El
conocimiento de
la estructura de
la materia nos
coloca ante un
nuevo modelo de
Universo – que
siempre estuvo
ahí ciertamente
– donde el
hombre no es ni
el centro – como
se nos quiso
hacer creer
durante siglos-
ni tampoco la
periferia, sino
un ser implicado
en un Todo
absoluto, y cada
ser humano una
manifestación de
ese Todo a cuya
esencia
pertenece. A
través de
progresivos
descubrimientos
sobre la
naturaleza de la
realidad, la
física se dirige
hacia un
reencuentro con
la metafísica,
con el lado
espiritual que
siempre mantuvo
hasta que le fue
negado por el
racionalismo a
ultranza y por
la ciencia
materialista y
manipulado por
las Iglesias
falsamente
cristianas.
Ciertas ideas
procedentes de
las filosofías
orientales y del
cristianismo
originario tal
como es expuesto
en la actualidad
a través de
Gabriele de
Würzburg, nos
acercan a una
nueva
comprensión de
la naturaleza, y
a la resolución
de las viejas
cuestiones
pendientes sobre
los misterios de
la existencia y
las relaciones
del hombre con
ese Todo
Universal
inteligente y
creador al que
algunos llamamos
Dios o Padre. Y
el hombre
pragmático,
desconcertado,
manipulado tanto
como
desengañado,
sumergido en el
torbellino de
una civilización
que se desmorona
, vuelve la
mirada
esperanzada
hacia todo eso
que promete
acabar con su
soledad sin
claves y
revelarle su
verdadera
condición, tanto
como las claves
de sus diversas
existencias o
reencarnaciones
como seres
humanos.
Con el
tiempo,
especialmente
desde la era
industrial y
cada vez más
deprisa el
hombre
occidental ha
ido viendo
desgarrarse su
existencia entre
la moral
farisaica que le
predican las
Iglesias y los
gobiernos y su
propio
desconcierto a
la hora de
elegir una
alternativa para
salirse de las
trampas que se
le han ido
tendiendo. Y hoy
más que nunca,
cada uno se ve
empujado por
este sistema
corrupto que
gobierna el
mundo a ser no
el hombre libre,
inteligentemente
integrado en el
Universo y sus
leyes, sino un
engranaje
individualista
de la gran
máquina de
producción-consumo-
destrucción que
llamamos
Sistema,
capitalismo
financiero, o
neoliberalismo.
Sin embargo,
ante los nuevos
horizontes
científico-espirituales,
se tiene ahora
la oportunidad
de acceder a
conocimientos y
experiencias que
permiten a cada
uno encontrar su
dignidad
atropellada por
la gran máquina
y sus servidores
y afrontar
valientemente el
reto del siglo
21: el
reencuentro
consigo mismo,
con Dios, la
naturaleza y los
semejantes, todo
a la vez y sin
fragmentaciones
ni campos
vallados.
Advertimos
que no es fácil
este retorno a
lo primigenio
esencial, porque
esta sociedad
militar-industrial-
financiera-
eclesiástica que
gobierna la
aldea global
está haciendo
todo lo posible
para que tal
cosa no suceda,
y para ello
tiene en pie de
guerra,
literalmente
hablando, a
ejércitos de
banqueros,
militares,
jerarcas
religiosos,
profesores
acomodaticios,
tecnócratas,
científicos sin
conciencia,
intelectuales
corruptos, y
toda clase de
intermediarios
al servicio del
egocentrismo de
los dirigentes
espirituales de
la sombra y
atrapados por el
propio
egocentrismo. A
causa de esta
distorsión,
existe a nivel
mundial una
“programación de
la ignorancia”
igual que existe
una programación
de la producción
de cualquier
cosa material.
Por ello existen
muchos conceptos
tradicionalmente
tenidos como
válidos, pero
que ocupan
exactamente el
lugar de su
propio cadáver a
la vista de los
nuevos
descubrimientos.
Nos hallamos
en este momento
tanto ante la
fragmentación
del conocimiento
en parcelas
separadas y poco
dadas a
converger entre
sí como ante una
esquizofrenia
entre lo
individual y lo
social que ha
llegado a
materializarse
en un
individualismo
gregario donde
todo mundo da la
espalda a todo
el mundo pero
hace las mismas
cosas y se
encuentra en los
mismos sitios a
las mismas
horas. Y todo
está programado
para que así
suceda.
Existe, por
último, como
consecuencia de
todo esto, la
conciencia
generalizada de
que no hay
salida, que es
lo que el
Sistema quiere
que sintamos
para que seamos
pasivos, sumisos
y sordos al
prójimo.
Si se priva a
alguien de una
razón para vivir
y ser feliz
encontrará
muchas razones
para morir o ser
desgraciado.
Esto al sistema
no le importa.
No solo hace
negocios con los
que enferman y
mueren (seguros,
medicinas,
hospitales,
médicos,
tecnología,
funerarias y
cosas por el
estilo, sino que
siempre quedan
otros que le
seguirán
manteniendo.
¿Hasta cuándo?
En los Diez
Mandamientos y
el Sermón de la
Montaña
creyentes y no
creyentes;
seguidores tanto
de una fe como
de otra, existen
indicaciones
difíciles de
rechazar por
quienes tienen
eso que se llama
“buena
voluntad”, pues
tales
indicadores del
camino de la
evolución son en
realidad la hoja
de ruta de la
conciencia
espiritual de
los hijos de
Dios que somos
todos, no
importa en qué
creamos..
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