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LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL
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ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES

EVANGELIO SEGÚN JUDAS

JBN

10/02/2017

Grafica 'Evangelio según judas' Categoria 'Religiones' Palabra 'Evangelios'

CATEGORIA N° 21 RELIGIONES y EVANGELIOS

El Evangelio de Judas no es una falsificación

El microscopista Joseph G. Barabe no puede afirmar su autenticidad de forma absoluta,
pero sí que puede demostrar que no se trata de una falsificación.

Al apóstol Judas Iscariote se le ha tachado de traidor a lo largo de la historia, por haber entregado a Jesús a las autoridades. En los años setenta del siglo XX parece ser que un campesino, un buscador de tesoros, descubrió un códice que durante unos 1.700 años había permanecido oculto en el interior de una tumba o cueva a orillas del río Nilo y a las afueras de El Minya, en Egipto. El códice contenía un fragmento del Evangelio de Judas, que se creía desaparecido, en el que la figura de Judas cobra una nueva dimensión, pues resulta que fue el propio Jesús quien le pidió a Judas, su amigo y discípulo, que le entregara a las autoridades. El conjunto de papiros, en mal estado de conservación, pasó a manos de un anticuario egipcio, que no consiguió encontrar un comprador debido al elevado precio que reclamaba. La Fundación Maecenas, fundada en Basilea, adquirió los documentos en 2001 y posteriormente contactó con National Geographic Society, que se ocupó del estudio, difusión y restauración del Evangelio de Judas. Con el fin de garantizar su autenticidad se realizaron diversos estudios que incluyen la paleografía, la datación por radiocarbono y el análisis de la tinta.

En enero de 2006, National Geographic Society encargó a la compañía McCrone Associates, de Illinois, el análisis de la tinta contenida en el Evangelio de Judas, escrito en copto y que había sido datado en el siglo III o IV d.C. «Desde el principio éramos conscientes de que en abril, sólo tres meses después, se había convocado una rueda de prensa para dar a conocer el descubrimiento», comenta Joseph G. Barabe, microscopista y director del proyecto de investigación en McCrone Associates, a Historia National Geographic. Josep G. Barabe y su equipo de científicos están especializados en detectar falsificaciones. Ha trabajado para el FBI en un caso importante, detectando obras falsificadas de la artista afroamericana Clementine Hunter.

Los científicos comprobaron que la tinta contenía dos componentes, uno negro y otro marrón. La tinta negra había sido elaborada con negro de humo (o negro de hollín) y aglutinante de goma para fijar el pigmento, una fórmula clásica en la tinta del Antiguo Egipto, que ya se utilizaba en los primeros papiros o para realizar inscripciones en la cerámica. El componente marrón, en cambio, resultaba más complejo. Tenía el aspecto de las típicas tintas ferrogálicas, muy utilizadas en la Edad Media, pero la ausencia de azufre en su composición elemental resultó ser un problema, un obstáculo para confirmar la autenticidad del documento. «No lo entendíamos. Simplemente no encajaba con lo que habíamos visto hasta entonces. Sentí una enorme responsabilidad, no sólo con respecto a National Geographic Society, sino también con respecto a mi compañía. Si se trataba de una falsificación, no podía obviar el hecho y comprometer a ambas organizaciones; y si era auténtico, no quería afirmar erróneamente que lo era. Me quedaba despierto por la noche buscando desesperadamente una respuesta», explica Joseph G. Barabe.

EL EVANGELIO SEGUN JUDAS

¿De qué se trata?

El documento llamado de "Evangelio de Judas" ha sido dado conocer a la prensa mundial por la organización Nacional Geographic Society. Se trata de un papiro de 26 (otros dicen 31) páginas (13 planchas de papiro) encontrado en una tumba en Egipto en 1978 y que ha rodado desde entonces por los círculos de anticuarios, pero cuyo contenido y edad se desconocían. National Geographic ha anunciado su intención de publicar una traducción en varios idiomas del texto. Hechos los análisis de carbono 14, la tinta, el estilo de escritura y el contenido han concluido que se trata de un texto escrito alrededor del año 300.

¿Desde cuándo se conoce el texto?

Aunque el manuscrito todavía debe ser autentificado, probablemente es un texto del IV o V siglo, una copia de un documento anterior, redactado por la secta gnóstica de los Cainitas.

Puede ser una copia del «Evangelio de Judas» citado por san Ireneo de Lyón en su obra «Contra las herejías», escrita en torno al año 185.

Cronología del texto:

1970: Un antiguo papiro o manuscrito, conteniendo el Evangelio de Judas, es encontrado por locales cerca de El Minya, Egipto.

1978: El códice es vendido a un anticuario egipcio de El Cairo.

Mayo 1983: El anticuario egipcio ofrece en venta el códice a un grupo de expertos en Ginebra, Suiza. El precio es demasiado alto.

Feb/Mar 84: El anticuario egipcio pone el códice en venta en Nueva York, sin resultado; pone el códice en la caja de seguridad de un banco en Hicksville, N.Y., donde permanece por 16 años

Abril 2000: Frieda Nussberger-Tchacos, anticuaria de Zürich, Suiza, compra el códice.

Abril 2000: La Biblioteca Beinecke Rare Book and Manuscript de la Universidad de Yale verifica el códice que contiene el Evangelio de Judas, pero decide no comprarlo.

Sept. 2000: Tchacos inicia el proceso de venta del códice a Bruce Ferrini, un anticuario de Akron, Ohio.

Feb. 2001: La venta no se concreta. Tchacos recupera el códice y lo transfiere a la Maecenas Foundation for Ancient Art, Basilea, Suiza.

Julio 2001: El presidente de la Maecenas Foundation, Mario Roberty pide al experto en Copto: Rodolphe Kasser que lidere la transcripción y traducción del códice del Copto; mientras que la conservadora Florence Darbre es la responsable de las tareas de preservación del códice.

Ago. 2004: El Gobierno Egipcio acepta la donación del códice al Museo Copto de El Cairo. El códice retornará a Egipto una vez que haya sido exhibido al público.

Ene. 2005: El análisis de radiocarbono del papiro y el cuero del códice realizado por la Universidad de Arizona, señalan que el documento data de entre el año 220 y 340 después de Cristo.

Ene. 2006 El análisis de la tinta realizado por McCrone Associates Inc., Chicago, muestra que la misma, contiene componentes que datan de los siglos III y IV.

Feb. 2006: Imágenes Multiespectrales (MSI) un proceso utilizado para determinar la naturaleza y modificaciones de textos antiguos, conducido en Suiza por Gene A. Ware del Papyrological Imaging Lab de Brigham Young University, descubre que el papiro sobre el cual el códice fue escrito es similar por su forma a otros papiros antiguos analizados con esta tecnología. Ware concluye que las características del códice obtenidas a través del MSI son consistentes y responden a un documento egipcio de origen remoto, auténtico.

Feb. 2006: Media página faltante del Evangelio aparece en la ciudad de Nueva York. Es fotografiada, transcripta y traducida.

Abril 2006: Las páginas del Códice son develadas públicamente por primera vez en la sede central de la National Geographic Society en Washington, D.C.

¿Qué dice el texto?

El documento presenta a Judas Iscariote de manera positiva y le describe obedeciendo a la orden divina de entregar a Jesús a las autoridades para la salvación del mundo. En él se pinta a Judas como "el único discípulo que conoce la identidad verdadera de Jesús". Veamos algunos de los textos, traducidos del inglés, donde se ven claramente las ideas gnósticas fundamentales.

Introducción: El comienzo

La secreta historia de la revelación que Jesús hizo en conversación con Judas Iscariote durante una semana tres días antes de que celebrara la Pascua.

El ministerio terrenal de Jesús

Cuando Jesús apareció en la tierra, el hizo milagros y grandes maravillas para la salvación de la humanidad. Y entre que algunos (caminaron) en el camino de la rectitud y otros caminaron en sus transgresiones, los 12 discípulos fueron llamados. Él comenzó a hablarles sobre los misterios más allá del mundo y lo que sucedería al fin. A menudo no se le aparecía a sus discípulos como él mismo, sino como un niño

El enojo de los discípulos

"Un día el estaba con sus discípulos en Judea, y los encontró congregados y en piadosa observancia. Cuando se acercó a ellos y los vio dando las gracias por el pan, se rió. Los discípulos le dijeron "Maestro, ¿por qué te estás riendo de nuestra oración de gracias? Estamos haciendo lo correcto" El les respondió "no me estoy riendo de ustedes. (ustedes) no están haciendo esto por su propia voluntad sino porque es a través de esto que su dios será alabado" Ellos dijeron "Maestro, tú eres el hijo de nuestro de dios". Jesús les respondió "¿cómo me conoces? Ciertamente les digo, ninguna generación de la gente que está en medio de ustedes me conocerá".

Cuando los discípulos escucharon esto, comenzaron a enojarse y enfurecerse y a blasfemar en contra suya en sus corazones. Cuando Jesús se dio cuenta de su falta de (entendimiento, les dijo) "¿Por qué esta agitación los conduce al odio? Vuestro dios que está dentro suyo y (...) ha provocado al odio en sus almas. Dejen que cualquiera de ustedes que sea lo suficientemente fuerte entre los humanos manifieste al hombre perfecto y se pare frente a mi cara".

Ellos dijeron "Tenemos la fuerza". Pero sus espíritus no se atrevieron a pararse colocarse frente a él, excepto Judas Iscariote. El se puso delante de Jesús, pero no pudo mirarlo a los ojos, y dio vuelta su cara.

Le dijo "yo sé quién eres y de donde vienes. Tu vienes del reino inmortal de Barbelo. Y yo no soy digno de pronunciar el nombre de quien te ha enviado" Sabiendo que Jesús estaba reflexionando sobre algo que lo tenía exaltado, Jesús le dijo "aléjate de los otros y yo te diré los misterios del reino. Es posible para ti alcanzarlo, pero deberás asumir un gran trato".

Judas pregunta a Jesús sobre la humanidad

Judas le dijo "Rabbi, ¿qué clase de fruto producirá esta generación?". Jesús le respondió "Las almas de toda la generación humana morirá. Cuando esta gente, de cualquier manera, completen el tiempo del reino y sus espíritus los dejen, sus cuerpos morirán, pero sus almas vivirán y serán tomadas" Judas señaló "¿Y qué harán el resto de las generaciones?. "Es imposible () sembrar semilla en la (roca) y cosechar su fruto".

El sueño de Judas

Judas le dijo "en la visión me vi a mi mismo con los discípulos apedreándome y persiguiéndome severamente. Y además fui a un lugar donde (...) detrás tuyo y vi (una casa...) y mis ojos no podían (abarcar) su tamaño. Mucha gente estaba rodeándola y la casa tenía un techo de arbustos y en medio de la casa había una multitud -dos líneas perdidas- diciendo "Maestro, llévame junto a esta gente".

Jesús le respondió diciendo "Judas, tu estrella te ha llevado al error. Ningún mortal es digno de entrar a la casa que viste, a ese lugar reservado para los benditos. Ni el sol ni la luna gobernarán allí, ni el día, excepto los benditos morarán ahí siempre, en eterno dominio con los ángeles. Mira, te he explicado los misterios del reino y te he instruido en el error de las estrellas; (...) y (...) enviarlo (…) en las 12 eternidades".

Judas pregunta por su destino

"Ven, yo (dos líneas perdidas), pero te acongojarás mucho cuando veas al reino y toda su generación". Cuando escuchó esto, Judas le dijo "¿qué beneficio es el que he recibido? Por haberme apartado de esta generación. Jesús le contestó "te convertirás en el decimotercero y serás maldito por las demás generaciones -y tú gobernarás sobre ellos. En los últimos días ellos maldecirán tu asenso a la (generación) bendita".

Jesús habla de la traición de Judas

"Por ti se sacrificará el hombre que me reviste. Ya tu cuerno se ha alzado, tu cólera se ha encendido, tu estrella ha brillado y tu corazón (...) En verdad (...) tu último (...) convertirse (-dos líneas y media perdidas-) apesadumbrado (-dos líneas y media perdidas-) el gobernante, desde que será destruido. Y entonces la imagen de la gran generación de Adán será alabada, desde antes al cielo, tierra y los angeles, esta generación que es de los reinos eternos, existe. Mira, lo has contado todo. Eleva tus ojos y mira a la nube y la luz en ella y las estrellas rodeándola. La estrella que guía el camino es la tuya". Judas levantó sus ojos y vio la nube luminosa y entró en ella. Los que estaban en el suelo escucharon una voz desde la nube, diciendo (...) gran generación (...)... imagen.

¿A quiénes pertenece este texto?

El texto se encuadra en la tradición de los cristianos gnósticos, que enfatizaban la importancia del conocimiento: gnosis, en griego. Los gnósticos eran eclécticos: tomaban elementos del judaísmo, del cristianismo, de la religión de Irán, de la filosofía griega, y amasaban una doctrina para liberar al ser humano de todas las angustias de esta vida. «Serás mejor que todos los demás», le dijo Jesús a Judas en referencia a sus discípulos, «porque sacrificarás el cuerpo de hombre del que estoy revestido». Este concepto es propio de los cainitas, una de las sectas gnósticas de los primeros siglos del cristianismo. Judas, al entregar a Jesús a la muerte, facilita su salida del cuerpo y la liberación de la divinidad que llevaba dentro. Quién lo escribió es otro misterio ya que en ningún lugar se dice que fuera Judas.

Una de las mayores diferencias entre las creencias gnósticas y el cristianismo se refiere a los orígenes del mal en el universo. Los cristianos creen que un Dios bueno creó un mundo bueno, y que por el abuso del libre albedrío, el pecado y la corrupción entraron en el mundo y produjeron desorden y sufrimiento. Los gnósticos atribuyen a Dios el mal en el mundo y afirman que creó el mundo de un modo desordenado. Por esto, son partidarios de la rehabilitación de figuras del Antiguo Testamento como Caín, que mató a su hermano Abel, y Esaú, el hermano mayor de Jacob, que vendió sus derechos de primogenitura por un plato de lentejas. Judas entra perfectamente en la visión gnóstica que muestra que Dios quiere el mal del mundo.

Es necesario hacer una advertencia. Ya decía Ireneo que el “Evangelio de Judas” era herético, y que había causado divisiones en la iglesia de aquellos primeros siglos de nuestra era. Ireneo sostenía que el “Evangelio de Judas” era una “historia ficticia” que la secta de los cainitas (seguidores de Caín) había escrito “en el estilo de los evangelios”. Los cainitas (según Ireneo) creían que Judas tenía conocimientos secretos, y que la meta de Judas era “causar confusión en los cielos y en la tierra”.

¿Ya antes se ha hablado de Judas redimido y no traidor?

No es la primera vez que se ha lanzado la hipótesis de que Judas actuó por indicación de su maestro al venderlo con un beso, como refleja la película "La última tentación de Cristo". Sin embargo, se trata del primer documento antiguo que defiende esta visión.

Debemos también recordar la ópera rock de 1973, «Jesucristo Superstar», en la que Judas canta «Realmente no he venido aquí por mi propia voluntad», o la novela de Taylor Caldwell, de 1977, «Yo, Judas». El enorme éxito económico de «El Código da Vinci» ha abierto sin duda la caja de Pandora y ha dado incentivos monetarios a teorías de este tipo. Michael Baigent, autor de «Sangre Santa, Santo Grial», ahora ha escrito el libro «The Jesus Papers» (Los documentos de Jesús) en el que recicla la vieja historia de que Jesús sobrevivió a la crucifixión. Existe también la novela escrita por Simon Mawer en el 2001, que también lleva por título “Evangelio de Judas”.

Y un nuevo estudio llamado de «científico» recién publicado afirma que las condiciones meteorológicas podrían haber hecho que Jesús caminara sobre un pedazo de hielo flotante en el Mar de Galilea, cuando el Evangelio dice que caminaba sobre el agua. Básicamente, para quienes rechazan tajantemente la posibilidad de los milagros, cualquier teoría, por extraña que pueda ser, es mejor que las afirmaciones cristianas.

¿Qué valor tienen estos escritos?

El Padre Donald Senior, presidente de la Unión Católica de Teología de EEUU, dijo que este texto no se ancla en ninguna tradición histórica. A su juicio, usa los personajes de los libros canónicos, pero «es una expresión de una teología específica», la gnóstica, en su concepción del cuerpo humano y la creación, que son muy diferentes a la de los Evangelios aceptados por la Iglesia Católica.

Los evangelios gnósticos, hay muchos más, no son documentos cristianos en sí, ya que proceden de una secta sincretista que incorporó elementos de diferentes religiones, incluyendo el cristianismo. Desde el momento de su aparición, la comunidad cristiana rechazó estos documentos por su incompatibilidad con la fe cristiana. El «Evangelio de Judas» sería un documento de este tipo, que tendría gran valor histórico, ya que contribuye a nuestro conocimiento del movimiento gnóstico (siglo II-III), pero no supone ningún desafío para el cristianismo y poco puede aportar a los conocimientos sobre la vida de Jesucristo y de la comunidad apostólica.

Por otro lado este documento no pude ser obra de Judas Iscariote por la sencilla razón de que Judas se ahorcó el mismo día cuando fue crucificado Cristo. Así que no puede haber ningún «Evangelio de Judas», y el texto, lo más probable, fue creado por alguno de los miembros de las sectas gnósticas. En aquella época, en particular en Egipto, hubo numerosas corrientes ocultistas seudocristianas, algunas de las cuales adoraban a los personajes bíblicos más detestados, como las sectas de los cainitas, que rendían culto a Caín, el primer asesino, o los ofitas, que veneraban a la Serpiente que tentó a Adán y Eva.

La traición de Judas

Llegó el último día de la Pascua, o sea el miércoles. Los fariseos y sumos sacerdotes entendían que el tiempo apremiaba. Urgía decidirse y obrar. Pese a las repetidas deliberaciones celebradas en días precedentes, no se había hecho nada, porque Jesús estaba protegido por el favor popular y, en consecuencia, se le permitía andar impunemente por Jerusalem y hasta predicar en el Templo. ¿No había, pues, manera de hacerle desaparecer de modo oculto, sin que el pueblo lo advirtiera? No se podía perder más tiempo; la cuestión debía quedar resuelta en definitiva antes de la Pascua, para evitar consecuencias que podían ser gravísimas. Las fiestas en general, y sobre todo la Pascua, eran consideradas por el procurador romano —a causa de la enorme influencia de multitudes excitadas— como períodos de verdadera convulsión sísmica. De modo que era entonces más preciso que nunca redoblar la vigilancia para impedir que una nonada lo derrumbase todo. Por eso en tales ocasiones —según refiere Flavio Josefa en Guerr. Jud., II, 224— la cohorte romana de guarnición en Jerusalem se alineaba a lo largo del pórtico del Templo: en las fiestas ellos hacen siempre guardia armados, para que la muchedumbre reunida no produzca sediciones. ¿Qué no podía suceder, pues, con aquel Rabí galileo errando por la ciudad y por el Templo, rodeado de grupos de entusiastas que le creían el Mesías? Al primer tumulto que acaeciese, el cabalero romano Poncio Pilatos lanzaría sus soldados sobre la multitud de peregrinos, comenzando a destruir de verdad el lugar santo y la nación, como se había temido. No: era absolutamente preciso conjurar aquel peligro y hacer que todo marchase normalmente durante la Pascua. Pero, ¿cómo?

Aquel miércoles celebróse nuevo consejo para discutir tal cuestión. Entonces se reunieron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo en el palacio del sumo sacerdote llamado Caifás y deliberaron prender a Jesús con engaño y matar(le). Empero decían: «En la fiesta no, para que no ocurra tumulto en el pueblo» (Mateo, 26, 3-5). Estaban, pues, de acuerdo todos los reunidos en que debía suprimirse a Jesús. Pero algunos más cautos hicieron notar el peligro de ejecutar el prendimiento durante la fiesta pascual, cuando muchos peregrinos, o galileos o favorables a Jesús, podían levantarse para protegerle. Por otra parte, tampoco era oportuno aplazar hasta después de la fiesta o acordado, porque en ese tiempo Jesús podía alejarse con los peregrinos que regresaban a sus hogares y eludir la captura, como había hecho después de la resurrección de Lázaro. Urgía, pues, obrar con rapidez, en secreto y antes de la Pascua. La observación de los cautos consejeros tendía a conseguir este sigilo y prontitud.

La ayuda vino de donde menos se esperaba. Entonces uno de los doce, el llamado Judas Iscariotes, yendo a los sumos sacerdotes, dijo: «¿Qué me queréis dar y yo os lo entregaré?» Y aquéllos estipularon treinta (monedas) de plata. Y desde entonces (Judas) buscaba una oportunidad para entregarlo. Esta es la información de Mateo (26, 14-16), con la que concuerdan los otros dos Sinópticos, quienes no mencionan la suma acordada, aunque añaden la comprensible noticia de que los sumos sacerdotes se alegraron de la propuesta de Judas. En efecto, con aquel colaborador, la empresa de prender a Jesús secreta y prontamente resultaba empresa fácil.

Pero, ¿qué motivo tuvo Judas para la traición?

La catequesis primitiva no nos da otra razón sino el amor de aquel hombre al dinero. Cuando los evangelistas presentan a Judas como ladrón y administrador fraudulento de la bolsa común, preparan en realidad la escena de Judas dirigiéndose a los sumos sacerdotes y preguntando: ¿Qué me queréis dar…? Pero, incluso fuera del evangelio, cuando Pedro habla del traidor suicida, no alude a otro provecho de la traición que a la compra de un campo con el fruto de la iniquidad (Hechos, 1, 16-19). La razón del lucro es, pues, segura, mas junto con ella puede haber otras de las que la primitiva catequesis no se ocupó. El campo está abierto a conjeturas razonables.

Incluso prescindiendo de los vuelos fantásticos realizados en torno a este tema tan trágico por dramaturgos e historiadores de inspiración novelesca, queda siempre el hecho de la inesperada actitud asumida por Judas sólo dos días después: en vista de que Jesús había sido condenado, el traidor se arrepiente de improviso de haber vendido la sangre de aquel justo y, devolviendo el precio a los sumos sacerdotes, se ahorca. Esta no es la actitud de un simple avaro, de un avaro típico sin otro amor que el dinero, pues éste habría quedado satisfecho con el lucro obtenido, fuese la que fuera la sucesiva suerte de Jesús, y no hubiese pensado en devolver el dinero ni en ahorcarse. Judas fue ciertamente codicioso y avaro, pero, además, era alguna otra cosa. Existían en él, al menos dos amores: uno el del oro, que le impulsó a traicionar a Jesús, mas junto a este amor había otro, acaso más fuerte, porque, ya cumplida la traición, prevaleció sobre el amor del oro, impeliéndole a restituir la ganancia, a renegar de toda la traición, a dolerse por la víctima y a matarse de desesperación al fin. ¿Cuál era el objeto de este amor en conflicto con el amor al oro?

Por mucho que reflexionemos, no le hallamos otro objeto posible sino Jesús. Si Judas no hubiese sentido por Jesús un amor tan grande que quizá prevalecía al experimentado hacia el oro, no habría restituido el dinero ni renegado de su traición. Ahora bien: si amaba a Jesús, ¿por qué le traicionó? Sin duda porque su amor era grande, pero no indiscutible, no el amor generoso, luminoso y confiado de un Pedro o de un Juan, sino que contenía en su llama un algo de fumoso y oscuro. En qué consistiera este elemento oscuro, lo desconocemos y probablemente será siempre para nosotros el misterio de la suma iniquidad.

¿Acaso se informó Judas de que le había denunciado a Jesús como defraudador del fondo común no pudo tolerar el temor de perder la estima del Maestro? Pero también Pedro, como negador de Jesús, había de considerar la pérdida la estima del Maestro, y no por ello desesperará, en su hora.

¿Acaso Judas, oyendo las rectificaciones mesiánicas de Jesús, comprendiera más sagazmente que los otros apóstoles que el reino del Maestro no aportaría ni gloria ni potencia mundanas a los futuros cortesanos y quisiera en aquella prevista quiebra proveer, como avaro que era, a sus propios intereses? La hipótesis, muy posible, no explica por sí sola que Judas, después de apartarse de Jesús con su traición, se sintiera tan ligado a él que se arrepintiese y se suicidase.

¿Tal vez, uniendo el amor al lucro, al ansia de ver pronto a Jesús a la cabeza de su reino, mesiánico-político, le traicionó Judas con la seguridad de verle cumplir portento tras portento ante sus adversarios, obligándole así a apresurar el advenimiento de aquel reino que tanto se hacía esperar? Pero en tal caso el traidor no habría debido matarse antes de la muerte de Jesús, sino, a lo sumo, después, ya que no le constaba el momento en que el Mesías podría recurrir a sus máximos prodigios, tanto más cuanto que precisamente al iniciar su actividad de traidor Judas asistió en Gethsemaní al hecho extraordinario de los guardias derribados.

Las hipótesis podrían multiplicarse fácilmente, sin que por ello se esclareciese con certeza el misterio de la iniquidad suma.

Tal iniquidad no consistió sólo en vender a Jesús, sino más, y sobre todo, en desesperar de su perdón. Judas había visto a Jesús perdonar a usureros y prostitutas; había oído de su boca las parábolas de la misericordia, comprendida la del hijo pródigo; habíale oído exhortar a Pedro a perdonar setenta veces siete y, sin embargo, después de todo esto, desespera del perdón y se ahorca, en tanto que Pedro, después de negar a Jesús, no desespera, sino que rompe a llorar. Incluso aquel desesperar del perdón demuestra que Judas tenía altísima estima por el justo a quien había traicionado —estima que le hacía comprender la abismal magnitud de su delito—, pero era una estima incompleta y casi injuriosa, porque ante la responsabilidad de la traición se detenía a mitad de camino e injuriosamente suponía a Jesús incapaz de perdonar al traidor. Mucho más que por la traición de Judas, Jesús fue injuriado por el desesperar del traidor en el perdón. Este fue el sumo ultraje recibido por Jesús y la suma iniquidad cometida por Judas.

El pago que de la traición estipularon los sumos sacerdotes fue de treinta (monedas) de plata. Sólo Mateo comunica esta cifra, porque, en su solicitud en señalar el cumplimiento de las antiguas profecías mesiánicas en Jesús, ve cumplida así una profecía de Zacarías. Sin embargo, Mateo, ni aquí ni a continuación dice el nombre individual de las monedas y habla siempre de treinta argénteos. No es dudoso que la innominada moneda fuese el siclo, es decir, el estater. No se trataba, pues, del denarius romano, sino de una moneda de valor cuatro veces mayor. Por eso, hablando técnicamente, la expresión usual «treinta dineros —o denarios— de Judas» es falsa, porque el total de 30 siclos valía 120 denarios. En el valor actual, esta suma correspondería a unas 128 pesetas de oro.

Era norma de la Ley hebrea (Éxodo, 21, 32) que cuando un buey mataba de una cornada a un esclavo, el dueño del buey debía pagar en seguida al dueño del esclavo 30 siclos de plata como indemnización del daño sufrido. Así, pues, en la práctica el valor medio de un esclavo debía computarse en unos 30 siclos. Pudo suceder que los sumos sacerdotes se inspirasen en aquella norma de la Ley al estipular el pago a Judas, porque así se obtenía el doble resultado de atenerse a la letra legal incluso en aquel caso, y de considerar a Jesús como un esclavo cualquiera.

Lucas, que había terminado el relato de las tentaciones de Jesús diciendo que el diablo se alejó de él hasta (que llegara su) tiempo, inicia ahora el relato de la traición diciendo que entró Satanás en Judas, el llamado Iscariotes, el cual fue a concertarse con los sumos sacerdotes para perpetuar su delito (Lucas, 22, 3 y sigs.). Así, para el evangelista discípulo de Pablo, la pasión de Jesús es el tiempo (oportuno) prealudido, y representa en cierto modo una renovación de las tentaciones a que Jesús fuera sometido por Satanás al principio de su vida pública. Al terminar ahora la vida de Jesús, Satanás le dirige el último y más potente asalto y le somete a la más dura prueba, superada la cual entrará en la gloria. ¡Oh, estultos y tardos de corazón…! ¿No debía quizá padecer estas cosas el Cristo y así entrar en su gloria? (Lucas, 24, 25-26).

Tomado de Giuseppe Ricciotti, Vida de Jesucristo, pp. 596-600

¿Dónde se pueden encontrar estos textos?

Usted puede ir a cualquier librería católica y obtener una copia de los evangelios gnósticos. Los cristianos no creen que sean verdaderos pero no hay ningún intento de esconderlos.



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