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LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL
| ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES | DIOS TODO Y ETERNO | AMOR - VERDAD - LIBERTAD - VIDA | 1997 - 2017 |
LA ILUMINACION ESPIRITUAL
ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIONES

CRISTIANISMO IGLESIAS Y PODER

PATROCINIO NAVARRO

04/02/2017

Grafica 'Cristianismo iglesias y poder' Categoria 'Religiones' Palabra 'Catolicos'

CATEGORIA N° 29 RELIGIONES y CATOLICOS

Muchas personas creen que cristianismo es sinónimo de religión, de Iglesias oficiales, de jerarquías, Biblias, o costumbres como procesiones, santos o templos con sus ritos, ceremonias y toda esa parafernalia del paganismo que se quiere hacer pasar por espíritu cristiano. Cristianismo no es nada de eso eso: es seguir a Cristo que dejó bien claro cuál era el camino: pensar, sentir y actuar de acuerdo con los Diez mandamientos y el Sermón de la Montaña. Así de sencillo y sin curas. Ni templos pues Cristo nos recuerda muchas veces que cada uno es el templo del Espíritu Santo, Dios.

NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

¿Siguen el camino de Cristo nuestros líderes políticos que se llaman a sí mismos "cristianos" mientras viven en el despilfarro, la corrupción y la indiferencia hacia los problemas que provocan al resto con sus actuaciones contrarias a toda ley espiritual y a todo derecho humano? ¿Siguen el camino del cristianismo los obispos, que callan ante la corrupción, el abuso de poder y el empobrecimiento del pueblo que sufre sin que tampoco ellos, bien nutridos con las arcas públicas de nuestros impuestos, hagan nada para socorrer a los pobres excepto el miserable 1 % de su aportación a esa organización internacional llamada Caritas que se sostiene con ayudas privadas en el 99 % restante?

Por tanto, ante la riqueza del estado más rico del mundo que es el Vaticano, podemos preguntarnos con razón: ¿Siguen el camino de Cristo los jerarcas de esta Iglesia que ni se manifiestan siquiera al lado de los supuestamente hermanos para ellos cuando piden justicia, son atropellados sus derechos, bombardeados sus hogares, arrojados a las periferias de las ciudades como perros malviviendo entre basuras, talados sus bosques, expropiados de las tierras de sus antepasados, estafados por los grandes bancos ( el Vaticano hasta tiene uno propio y parte en otros bancos, multinacionales y fondos de inversión), y tantos millones envenenados con alimentos transgénicos sin que haya papa ni obispo que denuncie los atropellos sin fin?( Y se entiende, claro).Y en cuanto a los animales, ¿acaso alzan su voz los purpurados ante la acelerada extinción de la que es culpable este Sistema que ellos alimentan, los asesinatos de los cazadores, las torturas en los laboratorios con fines supuestamente científicos y realmente lucrativos para las multinacionales correspondientes? Por otro lado, ¿con qué autoridad moral podrían hacerlo los señores ensotanados cuando es proverbial en ellos su afición por los cadáveres de animales bien aderezados de los que son grandes consumidores con una mano mientras con la otra los bendicen por las fiestas de “san” Antonio? ¿Será para que tengan mejor sabor?

Cuando abres los ojos y ves claramente

Y mientras te ves este estado de abandono social en que viven los pobres y la crueldad hacia ellos y hacia los animales, contemplas en las pantallas a sonrientes políticos, muchos de ellos flagrantes corruptos en libertad y con mando en plaza, a los que no ha mucho se votó por mayoría de dormidos como ellos; a sonrientes y orondos obispos que viven y engordan sus arcas con los impuestos de todos que generosamente les regalan nuestros gobiernos, aunque muchos seamos anticlericales. Contemplas cada día los espectáculos diarios protagonizados por banqueros defraudadores, evasores de impuestos, jefes de la patronal, y otros malandrines con poder o dinero ocupando puestos de responsabilidad en empresas. Ves cómo organizan y mantienen con la sangre de los pueblos y la sangría de sus bienes guerras y expolios en sitios que a cualquiera de nosotros nos parecen lejanos y donde dormidos soldados mueren por causas inexistentes mientras arruinan nuestra economía los gastos militares. Entonces ¿qué haces?

¿Cuál es la respuesta?

Cuál es la respuesta del que hace estallar la burbuja y nos fabrica tanta pesadilla que nos obliga a movilizarnos? Las hay de varias clases, según la condición del culpable: silencio y vagas promesas de un futuro mejor si es político normal o corrupto; cargo de responsabilidad en empresa importante si es ex presidente de gobierno, banquero fraudulento o pariente de los de mayor poder. Y si se persiste mucho en las protestas o se hacen en lugares sensibles para el estómago o las madrigueras de algunos de los mencionados, ahí está la policía que son hijos del pueblo pero que por su plato de lentejas no dudan en machacar a sus parientes si es necesario. Todo les vale a los ricos para hacernos callar, todo para ningunear nuestras peticiones; todo para afirmarse como poder sobre ciudadanos que les mantienen y les votaron para justamente evitar que todo esto pasara; o sea, que les votaron para servir al pueblo y a sus necesidades, y no para servirse del pueblo como sanguijuelas y no cesar de crear nuevos problemas y necesidades vitales.

¿Y cuál es la solución?... Como decía un cómic famoso: la solución, en el próximo número. Al menos la que yo puedo ver es “reza, trabaja por el bien común y vive en paz con tu entorno, con los animales y con la Naturaleza”. Entre tanto, cada uno, si quiere, puede pensar en esta o en alguna que pudiera servirnos a todos. Todos juntos somos granos libres que hacemos granero. Por separado, solo siervos egocéntricos.

GRANDES MENTIRAS DE LA HISTORIA QUE HOY VEN LA LUZ

Mucha gente piensa que la Biblia contiene todos los evangelios que fueron transmitidos. Esto es una equivocación, pues junto a los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), había muchos evangelios más que gozaban de gran prestigio entre los primeros cristianos. Así, por ejemplo, el evangelio de los Nazareos, de los Ebionitas, el de Tomás, el de los Hebreos y un evangelio de los Egipcios. Además existían también un evangelio de Felipe, de Pedro, de María, de Nicodemo y de Bartolomé, algunos evangelios de la infancia, un evangelio de Santiago, así como las actas de Pedro, Juan, Tomás y Pablo y varios libros, cartas y otros escritos. No debe olvidarse el evangelio de la vida perfecta y el evangelio de la paz de los esenios. Todos estos escritos y textos fueron declarados falsos por la Iglesia de aquel tiempo y fueron rechazados por ella.

EVANGELIOS PERDIDOS

Por lo tanto no existe un solo evangelio que contenga la verdad absoluta. Todos ellos son copias de copias con cambios en parte considerables. En todas estas correcciones y falsificaciones no hay que excluir el hecho de que con ellas también fueron eliminados muchos pasajes de textos que atestiguaban la vida vegetariana-vegana y frugívora (terrana) y la abstinencia de alcohol, tanto de Jesús como de los primeros cristianos. Especialmente hay que entender que esos pasajes no se adecuaban a la forma de vivir de los romanos de la clase alta de aquel tiempo, que consideraban incluso la esclavitud humana como algo perfectamente legítimo.

Y a partir del concilio de Constantinopla (553) la Iglesia rechazó también el requisito para la enseñanza de la reencarnación, es decir la enseñanza que habla de la preexistencia del alma antes de su nacimiento en un cuerpo humano. “Hasta entrado el siglo IX continuaron corrigiéndose textos y evangelios o mejor dicho, fueron adaptados a los acuerdos de los concilios correspondientes”.

Mientras tanto quien no creía que la Biblia estaba inspirada por el Espíritu Santo era condenado por la Iglesia de Roma. De la cuarta sesión del concilio general de la Iglesia de Trento de 1546, obtenemos el siguiente extracto que confirma lo anteriormente dicho:

“Pues ellos (todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento) proceden de la boca de Cristo, o fueron inspirados por el Espíritu Santo y han sido conservados en sucesión ininterrumpida por la Iglesia católica. Quien por tanto no reconozca estos libros… como sagrados y canónicos, y quien consciente y deliberadamente desprecie el legado de que hemos hablado, que sea condenado” (literalmente: anatema sit = “que la maldición caiga sobre él”, o bien “que sea maldito”), lo que significa que estaba a merced de la condenación eterna católica. Sin embargo, una maldición semejante traía consigo ya en la vida terrenal consecuencias graves para el afectado, pues éste era despreciado, excluido de la sociedad y quedaba así expuesto por estar “fuera de la ley”. No tenía ninguna protección del Estado ni ningún tipo de derechos de ciudadanía, de esta forma quien le matara no era condenado. Según fueran las circunstancias, un anatema era equiparable a una pena de muerte indirecta.

A pesar de que en el concilio de Trento se acordó la maldición de todo aquel que no creyera que la Biblia venía “de boca de Cristo”, al mismo tiempo se acordó que sólo la Iglesia determinaba que era lo que venía de la boca de Cristo: sólo la edición de la Biblia “que durante un uso de siglos en la Iglesia había demostrado ser válida, debía considerarse como medida en las lecturas públicas, en discusiones de letrados, sermones y explicaciones. Nadie podía tomarse la libertad de rechazarla por algún motivo”.

Del afamado historiador de religión, el danés Detlef Nielsen, leemos: “Primero se corregían los manuscritos de los evangelios a través de omisiones y añadidos para armonizarlos entre sí. Cuando de esta forma se llegaba obtener un texto servible, se ponía todo el arte explicativo y expositivo de la Iglesia al servicio de su armonización, para obtener de ello un evangelio”.

LOS VEGETARIANOS ¿HEREJES SIN DIOS?

Sobre algunos aspectos sobre como era la vida en la época medieval, el filósofo alemán Graf von Hoensbroech escribe lo siguiente: “En una conferencia episcopal en Goslar en el año 1051, se condenó a muerte a varios herejes, porque se habían negado a matar gallinas, ya que entre las ideas de los cátaros estaba el no matar animales. Por este motivo en el sur de Francia, en el siglo 13, se declararon culpables y se ejecutaron a dos mujeres por herejes.

El escritor e historiador Karlheinz Deschner en su libro Opus Diaboli, escribe: Sabemos de católicos que en el siglo XIII aseguraban su ortodoxia con el siguiente juramento: “No soy ningún hereje porque tengo mujer y me acuesto con ella, tengo hijos y como carne, miento, juro y soy un cristiano creyente, así Dios me salve”. Un primitivo credo de la fe católica no apropiado sin embargo para ser colgado hoy día en las aulas junto al crucifijo, ni en los juzgados o edificios públicos, tampoco para las paredes del Congreso o del Parlamento. Sin embargo las palabras de Jesús expresadas en el Evangelio de Jesús (Apócrifo), leemos: “En verdad os digo que he venido para eso al mundo, para abolir todo sacrificio de sangre y el comer carne de animales y pájaros sacrificados por hombres”.

Durante cientos de años incontables personas han sido perseguidas, aterrorizadas y ejecutadas dolorosamente por tomar en serio las enseñanzas de Jesús y alimentarse de forma vegetariana y respetar la vida de los animales en la naturaleza. Se podría decir que debido a que aspiraban a una vida ética y moral más elevada, y a valores más elevados que los de las altas jerarquías de la iglesia católica de antaño y sus vasallos asesinos, fueron brutalmente torturados y asesinados.

Hagámonos conscientes del alcance de las monstruosidades clericales: Asesinatos, torturas, mutilaciones, hogueras, inquisición, opresión, violaciones, esclavitud, robos y crueldades sádicas que sólo mentes síquicamente enfermas pueden llegar a imaginar, y todo eso de forma ininterrumpida durante siglos, dando como resultado millones de victimas. Se instigaban guerras destructivas y crueles: cristianos contra paganos y judíos, cristianos contra musulmanes e indios, cristianos contra cristianos y todos juntos contra la vida de los animales que son también seres vivos que provienen de Dios.

Esta es sólo una pequeña pincelada sobre las fechorías de la iglesia, un resumen que muestra la célebre “tradición” a la que tanto gusta remitirse a los políticos de los partidos en cuyas siglas llevan la C de Cristo, o cuya tendencia es abiertamente católica.



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