27/04/2017

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LOS CUERPOS SUTILES DEL HOMBRE

Ense�anzas para la nueva era

Conocerse a si mismo

En esta primera parte de nuestros estudios del HOMBRE y sus CUERPOS, vamos a tratar de aclarar y definir en la medida de nuestras posibilidades cuales son los INSTRUMENTOS, VEH�CULOS y CUERPOS por los cuales el hombre como ALMA y CONCIENCIA puede actuar y manifestarse en cualquiera de los diferentes Planos, Mundos o Dimensiones del Cosmos estudiados en un cap�tulo anterior. Esto nos dar� una amplia y verdadera visi�n para comprender cual es el VERDADERO EQUIPO que dispone el hombre para exteriorizarse y evolucionar en la vida de su manifestaci�n.

Conocerse a s� mismo es necesario, si queremos alcanzar alg�n grado de Sabidur�a. Conocerse es llegar a ser consciente de los diferentes CUERPOS, que componen nuestra verdadera naturaleza, tanto humana como divina; conocer la composici�n como estructura, no tan s�lo de nuestro mecanismo f�sico, sino tambi�n del ps�quico, mental y espiritual de nuestro verdadero ser; desde los cuerpos m�s densos hasta los m�s sutiles; de los PRINCIPIOS que animan dichos cuerpos, de las necesidades que nos hacen sentir y de los estados de conciencia que les corresponden.

Todos nos hemos observado un poco, y tratamos de conocer cuales son algunas de nuestras tendencias, buenas o malas, mentales o emocionales, y decimos: �Ya me conozco! Pero todav�a no nos conocemos, ni siquiera nos hemos aproximado a nuestro mundo interior. En realidad, hoy en d�a, no existe ninguna representaci�n del ser humano completa que abarque �ntegramente su gran complejidad; por ello no hay que extra�arse de que las Religiones y los diferentes sistemas filos�ficos no hayan tenido la misma concepci�n de su estructura y composici�n integral. En su libro �La Vida Ps�quica: elementos y estructuras�, el Se�or Oraam Mikha�l Aivanhov, expone muy acertadamente:

�Los Hind�es, por ejemplo, dividen al hombre en 7, y los Te�sofos tambi�n han adoptado esta divisi�n. Los Astr�logos lo dividen en 12, en correspondencia con los doce signos del Zodiaco, y los alquimistas en 4, de acuerdo con los cuatro elementos. Los Cabalistas han escogido el 4 y el 10: los cuatro mundos y los 10 Sefirots. En la Religi�n de los Antiguos Persas, el mazde�smo, y despu�s en el manique�smo, el hombre se divide en 2, de acuerdo con los dos principios del BIEN y del MAL, de la Luz y las Tinieblas, Ormuzd y Ahrim�n. En cuanto a los cristianos, a menudo lo dividen en 3: Cuerpo, Alma y Esp�ritu. A�n a�adiremos que ciertos esoteristas han escogido la divisi�n del 9, porque repiten el tres en los tres mundos, F�sico, Espiritual y Divino.

�D�nde est� la verdad?

Est� en todos. Depende del punto de vista con el que se observe al hombre. Por eso no hay que rechazar ninguna de estas divisiones. Estas divisiones s�lo son medios para presentar tal o cual aspecto de la realidad. No se contradicen entre ellas porque cada una es verdadera desde un punto de vista distinto.

Cuando escuchamos estas afirmaciones, aparentemente tan extra�as, que el hombre posee o poseemos varios cuerpos, surge en la mente de cualquier persona normal una sonrisa de escepticismo natural. Pero debemos comprender, que el ser humano no nace como cuerpo f�sico y despu�s lo habita un alma, su andanza en el universo no empieza aqu� en este planeta y en este plano f�sico. Sino que �l �desciende desde lo alto� y se introduce en un cuerpecito de beb� y le da la vida. Antes de nacer, nuestro Ser ya esta en otros planos, en otras dimensiones, por lo tanto all� tambi�n necesita �cuerpos sutiles� para moverse o manifestarse como en el mundo f�sico. Por lo tanto, cuando nacemos ya poseemos varios cuerpos o veh�culos de energ�as diferentes, aunque ahora no todos sean consciente de ello.

�Para que sirven dichos cuerpos?

Primeramente hay que aclarar que nuestro verdadero �YO� no es ninguno de estos cuerpos. No hay que confundir al traje que nos ponemos para vestirnos, con la persona que se viste. Nuestro Ser Superior, que en los estudios esot�ricos recibe el nombre de �M�nada� o �Esp�ritu�, por residir en el Plano Mon�dico, es una Entidad de tal Luminosidad y Belleza que dif�cilmente, debido a Su alt�simo estado de vibraci�n, puede descender a los planos m�s densos de la creaci�n y experimentar all�, o manifestarse plenamente con todo su poder y gloria. Ese es uno de los prop�sitos o misterios de la Vida del Hombre. Manifestar toda Su Gloria como hijo de Dios en el plano f�sico y a trav�s de un cuerpo denso. Cuando se alcanza tal supremo estado de manifestaci�n, entonces �REDIMIMOS LA MATERIA� creando un canal perfecto de uni�n entre lo superior y lo inferior, entre el Cielo y la Tierra, tal es la Gran Obra.

Para conseguir este descenso en la ardua tarea de inclusi�n, el Esp�ritu se va rodeando, plano tras plano de vestiduras m�s densas, hasta alcanzar el �ltimo veh�culo de manifestaci�n que llamamos Cuerpo F�sico. Anteriormente se ha tenido que recubrir necesariamente de un Cuerpo Mental, y de un Cuerpo Astral. El conjunto de estos TRES CUERPOS, Mental, Astral y F�sico, que corresponden a los niveles de pensamiento, emoci�n y actuaci�n respectivamente, es lo que esot�ricamente se denomina PERSONALIDAD. As� pues el hombre piensa, porque tiene un cuerpo mental, siente porque tiene un cuerpo astral y act�a porque tiene un cuerpo f�sico. Y mediante estos tres aspectos del Ser, el hombre evoluciona a trav�s de experimentar en dichos planos, correspondi�ndole a cada uno, diferentes estadios de conciencia y percepci�n.

Estudiemos ahora cada cuerpo o veh�culo inferior del hombre por separado, lo que llamamos �PERSONALIDAD� o Cuaternario inferior� despu�s estudiaremos los Cuerpos Superiores. Estos son:

  • EL CUERPO F�SICO, o Denso

  • ELCUERPO ET�RICO, Pr�nico o Vital

  • EL CUERPO ASTRAL, Emocional o de Deseos

  • EL CUERPO MENTAL

  • EL CUERPO F � S I C O

No es necesario escribir mucho respecto a este cuerpo, porque la naturaleza corp�rea y el aspecto forma del mismo han sido objeto de investigaciones y tema de reflexi�n y discusi�n de los pensadores durante muchos siglos. Muchas de las conclusiones a las que han llegado son fundamentalmente correctas. Los postulados dados a continuaci�n pueden servir como orientaciones reflexivas:

Todos nosotros tenemos una FORMA y mediante esa forma hacemos cosas en la vida. El Cuerpo F�sico tiene 5 sentidos, y mediante ellos el ser interno percibe la vida f�sica. Todas las relaciones del hombre con el mundo est�n ligadas a los cinco sentidos. Por esa raz�n se afana en aprovechar al m�ximo sus posibilidades y, sobre todo multiplicar las sensaciones sensorias, algunas son m�s o menos necesarias, m�s o menos intensas. Pero a medida que el hombre va evolucionando espiritualmente, van apareciendo para su conciencia otros sentidos, sensibiliz�ndose en otros aspectos m�s elevados, y m�s placenteros. Si bien es cierto e importante recordar que las percepciones basadas en los cinco sentidos tiene un l�mite, un tope natural, como lo tiene cualquier instrumento creado. El querer amplificarlos con m�todos artificiales como las drogas o cualquier estimulante artificial, no hace m�s que embrutecer al hombre.

El hombre en su naturaleza corp�rea, es una totalidad, una UNIDAD. Dicha totalidad est� subdividida en muchas partes y organismos. Estas innumerables subdivisiones, sin embargo, act�an en forma unida, siendo el cuerpo un todo correlacionado.

Dentro de nosotros tambi�n tenemos LOS CINCO ELEMENTOS, que son:

  1. l- LA MATERIA o elemento TIERRA (la piel, las u�as, los huesos, el cabello).

  2. EL AGUA (en forma de sangre y secreciones).

  3. EL FUEGO (el calor que tenemos en nosotros).

  4. EL AIRE (nuestra actividad respiratoria).

  5. EL �TER o AKASHA (un aspecto del ESPACIO dentro de nosotros).

Diversos Nombres: Al Cuerpo F�sico, tambi�n se le conoce como: cuerpo denso, cuerpo s�lido, el cuerpo de la apariencia, el carruaje, la casa, el castillo, la forma, el Sth�la Sharira.

Cuando hablamos del cuerpo f�sico, es dif�cil separarlo de su doble et�rico, o cuerpo et�rico, puesto que ambos funcionan en el Plano F�sico, est�n compuestos de materia f�sica y son abandonados por el hombre al tiempo de su muerte, y se desintegran conjuntamente en el mundo f�sico cuando aqu�l pasa al astral. Las dos pertenecen al plano f�sico por la materia de que est�n formadas, y no pueden pasar del mismo; la conciencia que obra dentro de ellas, se halla circunscrita a los l�mites f�sicos, y est� sujeta a las LEYES ordinarias del ESPACIO y del TIEMPO. A�n cuando parcialmente separables, se separan rara vez durante la vida terrestre.

EL CUERPO E T � R I C O

Los nombres m�s utilizados para este cuerpo son: Cuerpo et�rico, cuerpo sutil, doble et�reo, cuerpo vital, etc.

El nombre de DOBLE ET�REO expresa exactamente la naturaleza y constituci�n de la parte m�s sutil del cuerpo f�sico (como veremos a continuaci�n, el cuerpo et�rico est� �ntimamente relacionado con el cuerpo f�sico denso, siendo el cuerpo et�rico su parte m�s sutil, pero dentro del Plano f�sico). Es ET�REO porque se compone de materia et�rea, y DOBLE por ser el duplicado exacto del cuerpo grosero, su sombra energ�tica, por decirlo as�.

La ciencia f�sica moderna afirma que todo cambio corporal, ya sea en los m�sculos, en las c�lulas o en los nervios, est� acompa�ado por una acci�n EL�CTRICA; y esto es probablemente la verdad hasta en los cambios qu�micos que consecuentemente tiene lugar dentro de cualquier organismo. De esto se tiene amplio testimonio obtenido por cuidadosas observaciones con los galvan�metros m�s delicados. DONDE QUIERA QUE OCURRA LA ACCI�N EL�CTRICA, EL �TER TIENE QUE ESTAR PRESENTE, de modo, que la presencia de la corriente implica la del �ter, que compenetra a todo y a todo envuelve; ninguna part�cula de materia f�sica se halla en contacto con otra, sino que cada una flota en una atm�sfera de �ter. Aqu� encontramos que lo que los hombres cient�ficos occidentales aseguran, como hip�tesis necesaria, los Iniciados y Ocultistas afirmaban como una observaci�n directa que puede probarse, pues el �ter es de hecho tan visible como una silla o una mesa, s�lo que se necesita para percibirlo una vista diferente de la f�sica.

El cuerpo denso se construye en la MATRIZ de este cuerpo vital durante la vida ANTENATAL. Este doble et�reo es perfectamente visible a la vista ejercitada, siendo su color de un viol�ceo gris, grosero o delicado en su textura, seg�n el cuerpo denso sea grosero o fino, energ�ticamente hablando.

Por medio del cuerpo et�rico circula la vitalidad a lo largo de los nervios del cuerpo, estos nervios f�sicos densos tienen su contraparte et�rica llamada CONDUCTOS NADIS, y por ellos circula lo que los Orientales llaman PRANA, que vendr�a a ser como una energ�a positiva y activa, vitalizando por su acci�n toda su contraparte m�s densa, o sea el sistema nervioso del cuerpo humano. Por esta raz�n generalmente en nuestra literatura se la menciona como el VEH�CULO DE PRANA al cuerpo et�rico.

Tambi�n en el cuerpo et�rico encontramos numerosos CENTROS o CHAKRAS, que son como n�cleos de fuerza, que una vez actualizados mediante m�todos Ocultistas, y desarrollando altamente la espiritual, nos dan las cualidades o PODERES SUPERIORES para que en estas condiciones podamos obrar como verdaderos Hijos de Dios, con toda sus Potencias Actualizadas. La contraparte f�sica de estos CENTROS o CHAKRAS son las gl�ndulas f�sicas del sistema endocrino.

En esta secci�n de metaf�sica hay un trabajo dedicado int�gramente a los chakras para su mejor comprensi�n y editado independientemente.

Para los CLARIVIDENTES que pueden ver el cuerpo et�rico, les resulta sencillo diagnosticar las posibles perturbaciones de salud que pueda tener, o pudiera tener, el observado, ya que por alguna raz�n a este cuerpo tambi�n se le denomina el cuerpo de SALUD. La mayor�a de los casos las enfermedades van descendiendo de cuerpo en cuerpo hasta que al final se manifiesta el f�sico denso. Por esta raz�n es tan importante el reconocimiento cient�fico de este dato, pudiendo anticiparse a la enfermedad, reconocida anticipadamente en sus cuerpos superiores. El Gran M�dico y Ocultista PARACELSO dec�a, que las enfermedades hab�an de ser curadas en los TRES CUERPOS.

EL CUERPO A S T R A L

Hemos estudiado ya, aunque s�lo a grandes trazos, algunos aspectos cient�ficos y esot�ricos del cuerpo f�sico, en su doble vertiente: Visible Invisible, y comprendemos ya c�mo el hombre, en su conciencia en estado de vigilia, viviendo en el mundo f�sico, s�lo puede demostrar aquella parte de sus CONOCIMIENTOS y PODERES que le es posible expresar por medio de un cuerpo f�sico y sus limitaciones. Conforme sea la perfecci�n o imperfecci�n de su DESARROLLO, as� ser� la perfecci�n o imperfecci�n de su expresi�n en el plano f�sico. Del mismo modo, cuando el HOMBRE funciona sin su cuerpo f�sico en otra regi�n del Universo, por ejemplo en el Plano Astral o mundo astral, s�lo puede expresar en �l la parte de sus CONOCIMIENTOS y FACULTADES desarrolladas, aquella parte de s� mismo que pueda responder a la sensibilidad superior, en una palabra, depende de la evoluci�n adquirida del CUERPO ASTRAL, as� ser� su rentabilidad para el Morador Interno, para el Hombre Espiritual.

El Plano ASTRAL es una Regi�n determinada que rodea y compenetra al mundo f�sico, pero que es imperceptible a la observaci�n ordinaria, por estar constituido por una clase m�s sutil de materia. Todos Los �tomos F�sicos Tienen Su Envoltura Astral, lo que pudiera llamarse la matriz de la f�sica. Si imaginamos el mundo f�sico desapareciendo de la existencia sin que tenga lugar ning�n otro cambio, tendr�amos todav�a una copia perfecta del mismo en la materia astral; y si pensamos adem�s que todos estamos dotados de facultades astrales activas, el hombre permanecer�a en un principio inconsciente de la diferencia entre la vida y lo que normalmente consideramos la muerte, porque pasar�amos de un cuerpo a otro m�s sutil sin perdida de conciencia.

As� como en el cuerpo et�rico circulaba el principio PRANA (energ�a vital), en el cuerpo astral act�a el principio KAMA (deseo), este principio es llamado a veces como el Alma Animal del hombre, y comprende el conjunto de apetitos, pasiones, emociones y deseos m�s o menos inferiores, o m�s o menos elevados que puede expresar o sentir el hombre durante su vida.

La capacidad de poder sentir emociones la tenemos gracias a poseer un cuerpo astral. La Psicolog�a Occidental clasifica a este aspecto como: INSTINTOS, SENSACIONES, SENTIMIENTOS y EMOCIONES, y son considerados como una subdivisi�n del pensamiento. Los SENTIMIENTOS, pueden ser definidos como nuestra naturaleza pasional y emocional. Todas las necesidades animales est�n contenidas en el DESEO, as� como las PASIONES, tales como el AMOR (en su sentido inferior), el ODIO, la ENVIDIA, los CELOS, etc. Tambi�n esta el deseo por la existencia SENSUAL, por los goces materiales, la sensualidad de los ojos, etc. Este principio �KAMASICO� es el m�s poderoso de nuestras vidas, de nuestra naturaleza inferior, es el que nos une vigorosamente a la vida terrestre y sus �apegos� y �apetitos�.

Todos reconocemos que el hombre SIENTE, y que para la mayor�a el sentimiento o las emociones forman parte de nuestro vida diaria. Unos sentir�n m�s, y otros con menor intensidad, pero sin duda para todos, las EMOCIONES juegan un papel decisivo en cualquiera de nuestras actividades y relaciones cotidianas. Por lo tanto ser�a �til, para el estudio integral del hombre, el conocer con profundidad todo lo relativo al origen, funcionamiento y prop�sito de la naturaleza emocional.

El hombre siente, luego las emociones existen, pero �D�nde se manifiestan?. Todos estamos acostumbrados a tener una gran cantidad de emociones diferentes, no s�lo en cantidad sino tambi�n en calidad. Por ejemplo: la ira, la gula, el impulso a veces irresistible de la sexualidad, la envidia, las emociones de enfado, de c�lera, las terribles sensaciones de angustia emocionales, el odio a alguien o a algo, etc.. Pero tambi�n en el hombre se dan las emociones m�s ELEVADAS, y los SENTIMIENTOS m�s nobles que se puedan imaginar, como: la alegr�a, la sinceridad del coraz�n, la bondad, el AMOR m�s desinteresado y espiritual, la devoci�n m�stica, etc... Vemos pues la variedad de emociones que el hombre puede manifestar, siendo unas m�s violentas y materiales, y otras m�s elevadas y espirituales, pero todas ellas tienen algo en com�n, y es que son EXPRESIONES, o MANIFESTACIONES DE UN ASPECTO DEL HOMBRE, y que tienen su ra�z en lo que los esoteristas llamamos CUERPO EMOCIONAL o CUERPO ASTRAL.

Las emociones no se pueden ver; ni el ODIO ni el AMOR se pueden ver, pero s� se sienten energ�ticamente en el cuerpo, pero no son del cuerpo, aunque �ste las perciba, ya que ning�n microscopio podr�a verlas. Sin embargo para el Vidente entrenado si son visibles, y las ve como VIBRAN y se mueven por el cuerpo astral del hombre,
unas emociones de colores m�s suaves y otros m�s turbios, dependiendo de que tipo de emociones est� expresando en ese momento. Luego las emociones son una realidad indiscutible, y como manifestaciones que son, necesitan necesariamente un lugar o ESPACIO donde manifestarse. Ese lugar o espacio, es denominado como el: Cuerpo EMOCIONAL, ASTRAL o de DESEOS del Hombre.

Durante la vida del hombre, su cuerpo astral no tiene la misma forma que sus cuerpos denso y vital. Despu�s de la muerte es cuando asume esa forma, la que mantuvo en vida, mientras que durante la vida tiene la apariencia de un OVOIDE LUMINOSO que en las horas de vigilia rodea completamente el cuerpo f�sico, como la clara del huevo envuelve a la yema. Se extiende de doce a diecis�is pulgadas m�s all� del cuerpo denso. En este cuerpo ASTRAL existe cierto n�mero de CENTROS SENSORIALES; pero en la gran mayor�a de los hombres s�lo est�n latentes y no desarrollados, y el desarrollo de estos centros astrales le proporcionar�a una visi�n m�s amplia del mundo que le rodea, tanto en los planos f�sicos como astrales o invisibles. El cuerpo astral est� formado de los siete estados de la materia astral, y puede contener o estar construido de materiales m�s groseros o m�s sutiles sacados de cada uno de aquellos estados o subplanos.

Es f�cil describir a un hombre en un cuerpo astral bien formado; podemos imaginarlo abandonando el cuerpo f�sico y apareciendo en uno m�s sutil, una copia LUMINOSA de aqu�l, visible en su propia semejanza para el Clarividente, bien que invisible a la vista ordinaria. He dicho UN CUERPO ASTRAL BIEN FORMADO, porque una persona no desarrollada presenta en su cuerpo astral una apariencia incipiente. Sus contornos son indefinidos, sus materiales constitutivos son toscos y mal coordinados, y si se le saca del cuerpo f�sico, ser�a solamente una mera NUBE FLOTANTE e informe, que desde luego se comprende que es impropia para obrar como veh�culo independiente; es indudablemente m�s bien un fragmento de materia astral que un cuerpo astral organizado, una masa de protoplasma astral, de tipo ameboideo. Un CUERPO ASTRAL BIEN FORMADO, significa que el hombre ha alcanzado un nivel verdaderamente elevado de cultura intelectual o desarrollo espiritual, de modo que la apariencia del cuerpo astral implica el progreso realizado por su due�o, por lo definido de los contornos, por la LUMINOSIDAD de sus componentes y por lo perfecto de su ORGANIZACI�N; puede juzgarse del estado de evoluci�n alcanzado por el Alma que lo usa.

EL CUERPO ASTRAL ES PARTICULARMENTE SENSIBLE A LAS IMPRESIONES DEL PENSAMIENTO

Esto es cierto, pues la materia astral responde m�s r�pidamente que la f�sica a todos los impulsos del mundo mental. Conociendo este dato podemos deducir, que una correcta forma de PENSAR puede desarrollar un cuerpo astral lo suficientemente LIMPIO como para que en �l puede actuar el EGO o la CONCIENCIA m�s plenamente. El cuerpo astral del hombre estando hecho de materia astral participa de esta facilidad para responder a los IMPULSOS DEL PENSAMIENTO, y responde en VIBRACIONES a todos los pensamientos que le tocan, ya vengan de afuera de las mentes de otros hombres, o de adentro de la mente de su due�o.

EL CUERPO M E N T A L

Los pensamientos, la capacidad de imaginar, la memoria, la posibilidad de visualizar en nuestras mentes figuras, como si realmente tuvi�ramos un ojo y una pantalla interna capaz de ver en la oscuridad, dentro de nuestro cerebro. El razonamiento, la anal�tica, la reflexi�n abstracta, incluidos el poder de hablar y coordinar, todo ello y muchas cosas m�s que todav�a no hemos alcanzado a comprender ni desarrollado, son el resultado y la posibilidad que nos confiere el tener un CUERPO MENTAL a nuestra disposici�n.

Algunos estudiosos del tema, como es normal en toda ciencia joven, confunden muy a menudo algunos aspectos sutiles e internos sobre este maravilloso instrumento, que llamamos la �MENTE�; como pueden ser: la diferencia existente entre el CEREBRO y la MENTE, o entre la MENTE y el PENSADOR, y entre el PENSADOR y el PENSAMIENTO. Por lo que en la medida en que podamos, vamos a tratar de arrojar un poco de LUZ sobre cada uno de esos aspectos diferentes, que existen dentro del hombre:

l) EL CEREBRO: Es el veh�culo f�sico de la mente. �l es el recipiente o tabern�culo donde las impresiones procedentes de la mente pueden posarse e interpretarse f�sicamente. El cerebro es el �c�liz�, y la mente es el �vino�. El c�liz contiene el vino para que �ste pueda ser bebido, pero el vino no es el c�liz, sino un elemento m�s sutil que la copa. El CEREBRO es el espacio f�sico, donde la mente, que no es f�sica, puede trabajar. Por lo tanto es obvio, que cuanto mejor est� el cerebro, f�sicamente hablando, mejor ser� la comunicaci�n entre ambos.

El cuerpo mental tiene una peculiaridad con respecto al cuerpo astral, y es que el cuerpo mental al mostrar su parte externa en el AURA HUMANA; crece y crece, aumenta su tama�o y su actividad, vida tras vida, encarnaci�n tras encarnaci�n, con el crecimiento y desarrollo del hombre mismo. Como cualquiera de los otros cuerpos, el cuerpo mental es un VEH�CULO para ser utilizado por el hombre, y su organizaci�n, su eficacia, as� como la evoluci�n del mismo, dependen en sumo grado de la ejercitaci�n consciente y del esfuerzo constructivo para su crecimiento, en cantidad y calidad de LUZ. Pues es la �Luz� y la �Paz� la caracter�stica m�s sobresaliente del cuerpo mental, dando como resultado, la perfecta y amorosa INTELIGENCIA SUPERIOR...

Mirando luego a un hombre m�s avanzado, que aunque no tenga inquietud espiritual haya desarrollado sus facultades mentales, un hombre que haya educado y desenvuelto su inteligencia, veremos que su cuerpo mental ha empezado a adquirir un desarrollo muy definido; construido de un material delicado y de hermosos colores, que vibra continuamente con una actividad enorme, lleno de vida, lleno de vigor; la expresi�n de la MENTE en el Mundo Mental. En cuanto a sus funciones, es el veh�culo inmediato, en el cual el YO se manifiesta como INTELIGENCIA. Cuando est� obrando con el astral y el f�sico su forma es OVAL -semejante a un huevo- en sus contornos, y compenetra los cuerpos astral y f�sico, y los rodea con una atm�sfera radiante a medida que se desarrolla, haci�ndose, como he dicho, m�s y m�s grande conforme aumenta el desarrollo INTELECTUAL.

En el Plano o Mundo MENTAL y al igual que en los dem�s planos, est� subdividido en siete subplanos, teniendo la particularidad �ste, de estar dividido claramente, en DOS GRUPOS: uno de TRES y otro de CUATRO subplanos. Los tres subplanos superiores se llaman ARUPA o sin forma, debido a su extremada sutileza, mientras que los cuatro inferiores se llaman RUPA o con forma. El hombre por lo tanto, tiene dos veh�culos o cuerpos de conciencia para funcionar en este Plano. Dentro de los tres subplanos superiores del plano mental se encuentra, lo que esot�ricamente se denomina �La Morada Del Alma Divina�, morada o estancia especial conocido como CUERPO CAUSAL.

LA PERSONALIDAD

La personalidad la forma el conjunto de acciones que realizamos en los tres mundos: f�sico, astral y mental. El hombre no es la personalidad, pero cuando se manifiesta a trav�s de sus cuerpos inferiores, �sta -la personalidad- se manifiesta. As� como el hombre piensa, siente y hace f�sicamente, as� es la personalidad del hombre. Luego cuando hablamos de la personalidad del hombre nos estamos refiriendo a la actividad de sus cuerpos inferiores. Cuando en los estudios esot�ricos se hace referencia al �EQUIPO� del hombre, se refiere a la cualidad y al desarrollo por parte del Alma de los cuerpos inferiores, de tal suerte, que as� ser� el potencial que dispone el hombre para desarrollarse y evolucionar en la vida terrestre. Como es f�cil observar, no todos disponen de un mismo �equipo� para hacer frente a las mismas circunstancia que la vida nos plantea, cuanto mejor estemos equipados, as� ser� mejor la coordinaci�n de la Personalidad que podr� manifestar con mayor poder las Cualidades m�s elevadas del Alma.

El Cuerpo Espiritual

A�n existen m�s Cuerpos de Manifestaci�n Superiores, m�s elevados y refinados. Pero tambi�n es cierto que ha medida que ascendemos en grado m�s dif�cil resulta explicar, a�n nombrar alguna cualidad sobre ello, ya que s�lo es posible vivenciarlo para el investigador Iniciado, aquel que ha alcanzado un nivel de �despertar� muy por encima del estado ordinario, por lo tanto no especularemos m�s, pero s� diremos que existen, y que hay que osar el descubrirlos y experimentarlos, ya que son nuestros, nos pertenecen por naturaleza divina.

El misterio Cristiano de la SANT�SIMA TRINIDAD, realmente no es un misterio incomprensible, cuando se estudia serenamente y bajo el conocimiento esot�rico m�s profundo.

El misterio de la Sant�sima Trinidad dice: Que el Padre, el Hijo y el Esp�ritu Santo son una misma Persona, un s�lo Dios expres�ndose de tres maneras distintas. Ahora utilizando la clave herm�tica de la ley de las ANALOG�AS nos preguntamos: �Y el Hombre?, �C�mo act�a el hombre? El hombre tambi�n act�a como una Trinidad. Act�a obrando, sintiendo y pensando. Pero sigue siendo UNO.

El hombre al igual que su creador se manifiesta de una forma triple, pero sin dejar por ello de ser un solo Ser. Siempre que queramos estudiar alg�n aspecto del Creador, debemos recordar que lo podemos descifrar, con el estudio de nosotros mismos. Ya que como dicen en las sagradas Escrituras, el hombre es un ser que est� hecho a imagen y semejanza de Dios. Conociendo al Hijo, tambi�n podremos conocer al Padre. S�lo hay que profundizar en la verdadera naturaleza del hijo, en la verdadera esencia de nosotros mismos, para alcanzar la verdad m�s elevada del Universo y de su Creador.

EL A U R A HUMANA

El Aura Humana ES EL HOMBRE MISMO, manifiesto a la vez en todos los PLANOS de conciencia, en los cuales puede obrar con arreglo a su desarrollo; es el agregado de sus CUERPOS, de sus veh�culos de conciencia, en una palabra, es la forma en que aparece EL HOMBRE en su totalidad. Todo lo que existe, tanto en los planos inferiores como en los superiores, desde el m�s insignificante �tomo hasta el m�s excelso Arc�ngel, todo absolutamente todo EMITEN LUZ, producen emanaciones y esta atm�sfera fluida, sutil que envuelve todas las cosas, es, justamente, lo que llamamos eL AURA. Evidentemente no es visible para todos, pro s� para aquellos que han agudizado sus sentidos internos como los Clarividentes. El Aura es esta especie de HALO que envuelve a cada ser humano: en algunos es ancha, amplia, luminosa, potente... posee vibraciones intensas y colores espl�ndidos; en otros, lo contrario, es peque�a, apagada, disforme y fea.

Se puede comparar el AURA con la piel. El AURA puede considerarse como si fuera la PIEL DEL ALMA. Al igual que el Aura del Hombre lo rodea y envuelve, as� tambi�n el Aura del Planeta, que es tambi�n un Gran Ser, rodea y envuelve a todas Sus criaturas que en �l habitan. Podr�a decirse que es la �Atm�sfera Energ�tica del Mundo�.

�A TRAV�S DE NUESTRA AURA SE PRODUCE UN INTERCAMBIO ININTERRUMPIDO
ENTRE NOSOTROS Y LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA Y DEL C�SMOS.

Todas las influencias c�smicas, planetarias y zodiacales que se difunden constantemente por el espacio, llegan hasta nosotros, y a trav�s de la calidad de nuestra Aura, de su sensibilidad, de su grado de pureza y de los colores que posee, recibimos el impacto de esas fuerzas, o, por el contrario no las recibimos. El Aura hace la funci�n de ANTENA, es un aparato receptor de mensajes, ondas, fuerzas que proceden del Universo. Supongamos ahora que haya en el mundo ciertas influencias nefastas. Si ten�is un AURA MUY POTENTE, muy Luminoso, estas fuerzas no podr�n penetrar ni llegar hasta vuestras conciencias para afectarnos, debilitaros o traeros complicaciones. Pero si de lo contrario poseemos un Aura d�bil, estas influencias s� que podr�an afectarnos, como sucede muy a menudo, sin saber por qu�, nos sentimos muy mal, enfermos, agobiados, cansados etc... Como hemos dicho antes, el AURA est� compuesta de emanaciones, pero no solamente de emanaciones del cuerpo f�sico -ser�an insuficientes para formar el aura-. El Aura es mucho m�s, es algo m�s complejo, es una combinaci�n de todas nuestras materias sutiles, y cada una de ellas, debido a sus emanaciones particulares, a�ade nuevos aspectos. El cuerpo ET�RICO, el cuerpo ASTRAL y el MENTAL, debido a su actividad o a su inercia, sus cualidades o sus defectos, a�aden otras emanaciones, otros colores a esta primera aura, revelando, de este modo, la naturaleza de sus sentimientos y de sus pensamientos. Si los cuerpos CAUSAL, B�DDHICO y �TMICO est�n despiertos, a�aden a�n otros colores m�s luminosos, otras vibraciones m�s potentes.

El aura es como un libro abierto, pero un libro de tal sutilidad que resulta dif�cil formarse una idea.

Si El Hombre Es Puro, Su Aura Se Vuelve Limpia Y Transparente.
Si Es Inteligente, Su Aura Es M�s Y M�s Luminosa.
Si Vive Una Vida Intensa, Vibra Enormemente.
Si Tiene Una Gran Voluntad, Se Vuelve Muy Potente.
Si Est� Inmerso En Cuestiones Espirituales Se Expande, Volvi�ndose Inmensa.

Y ahora, �c�mo trabajar en el aura?

La forma m�s efectiva y segura es trabajar sobre las VIRTUDES, veamos:

Por un lado construimos, pero por el otro destruimos. Es mejor unir los dos m�todos; vivir una vida honrada, pura, llena de amor, y al mismo tiempo trabajar conscientemente en el aura a trav�s de la imaginaci�n. Practicando cada d�a este ejercicio llegaremos a purificar y a fortalecer nuestras auras. Y nos sentiremos tan bien que seremos los primeros en asombrarnos. E incluso, si alguien de nuestra familia o de nuestros amigos esta enfermo, desanimado o se siente desgraciado, y queremos realmente ayudarlo, podemos hacer el mismo ejercicio sobre �l, envi�ndole los colores m�s hermosos del prisma, o incluso s�lo rayos de LUZ BLANCA INTENSA, ya que el blanco sintetiza a todos los dem�s colores.

�Tener el aura pura, no solamente nos cambia a nosotros mismos sino que adem�s, transforma positivamente todo nuestro entorno, todas las circunstancias cotidianas, toda nuestra vida, y por ende, el aura planetario�

Cuerpo � Alma � Esp�ritu.

Pasemos, pues ahora, a ocuparnos del hombre mismo, no de sus veh�culos de conciencia, sino de la acci�n de la conciencia en ellos; no de los cuerpos, sino de la entidad que funciona en ellos; pues por hombre se quier esignif�car al individuo continuo que pasa de una vida a otra, que se manifiesta a trav�s delos cuerpos y los vuelve a dejar una y otra vez; que se desarrolla lentamente en el curso de las eda�des, que crece por la acumulaci�n y asimilaci�n de la experiencia, y que existe en su plano superior. Este hombre es el que va a ser objeto de nuestro estudio.

Seg�n nos dice s. pablo, y en la teolog�a cristiana se ha dividido al hombre en 3 partes: cuerpo, alma y esp�ritu. Tambi�n los ocultistas adoptan esta divisi�n para su estudio. M�s aqu� nos inclinaremos por el estudio del 3, ya que es el mejor m�todo para investigarlo esencialmente, como ya veremos. En realidad muy poca gente sabe la diferencia que existe entre el alma y el esp�ritu, ni conoce la natu�raleza y el papel que estos dos principios representan, ni los mundos en los cuales trabajan. Por esta raz�n y debido, naturalmente asu vital importancia, vamos a investigarlos.

Las palabras siempre son limitaciones de la verdadera experiencia. Al tratar conceptos tan sutiles y espirituales, como las palabras: alma, esp�ritu, ser, ego, yo superior e inferior, etc., el investigador de lo esot�rico siempre encontrara �barreras verbales� que le obstaculizar�n, al menos al principio, las grandes verdades que se hayan detr�s del lenguaje escrito u oral. La escritura as� como las palabras, hay que utilizarlas como simples medios artificiales, todos ellos indicadores direccionales hacia una determinada dimensi�n mucho m�s amplia y veraz. Si tenemos esta indicaci�n presente en nuestros estudios, todo ser� m�s comprensivo y natural. Vamos ahora a tratar, de analizar y profundizar en la medida de nuestras posibilidades, los aspectos: alma y esp�ritu, por separado, individualmente, de una for�ma m�s esot�rica, m�s cient�fica si cabe. Dejando a un lado el cuerpo, ya que �ste es bien conocido por todos.

EL ALMA, EL EGO

El alma aparece siempre como un intermediario, como un enlace entre mundo f�sico y el mundo del es�p�ritu; el alma es el veh�culo que transporta los elementos del cielo a la tierra y de la tierra al cielo. Todo pasa por el alma.

Se podr�a decir que nuestra alma es un reflejo del esp�ritu en un plano inferior, el mental superior. Es como un reflector espiritual, que refleja en un plano el esplendor del esp�ritu. Se dice tambi�n, que el alma es un precioso espejo, ya que en �l se puede vislumbrar la imagen m�s divina de nuestro verdadero ser, el esp�ritu. cuando decimos que de�bemos hacer contacto con el alma, con nuestro �yo superior�, evidentemente nos es�tamos refiriendo a elevar nuestras conciencias a un punto m�s elevado, a un punto que est� m�s all� de la simple conciencia f�sica-instintiva, y m�s all� de nuestras emociones y deseos, y m�s all� de los pensamientos e ideas personales. Hacer �contacto� con el alma o ego, es ir precisamente m�s all� de nuestra personalidad, m�s all� de nuestros cuerpos inferiores que la forman. Por lo tanto nos estamos refiriendo, que debemos polarizarnos en el plano del alma, en los planos mental-superior y b�dico. Donde la verdad esencial, la luz m�s pura y el amor m�s intenso se manifiestan en un estado virginal. Nuestra alma divina es nuestro yo superior. Una parte de no�sotros mismos, una fracci�n de nuestro verdadero ser, o m�s bien un reflejo del mismo. Es pues nuestra meta m�s inmediata hacer contacto con nuestra alma. En ese estado espiritual las perturbaciones y oscilaciones de los tres mundos inferiores no nos afectan, no nos confunden ni nos aferran a la materia. Y por lo tanto el disc�pulo queda libre de la ilusi�n, y libre para manifestar todo el potencial divino que le es inherente como hijo de dios.

El ejemplo m�s vivo que tenemos, que refleje en todas sus dimensiones esta fant�stica integraci�n entre el hombre y su alma divina, la tenemos reflejada en la vida y obra del maestro Jes�s. �l supo mejor que nadie, de�mostrar qu� ocurre cuando el alma con todo su poder y gloria, se manifiesta en un hombre plenamente realizado. Jes�s era la expresi�n humana y a la vez divina de la propia alma. �l vino a simbolizar, a trav�s de su propia vida, lo que cada hombre debe hacer internamente; el nacimiento, el bautismo, la crucifixi�n; la transfiguraci�n, etc... Todo eso debe pasar el disc�pulo en su propia carne y en su propio esp�ritu. �l vi�no para mostrar el camino. �l era simb�licamente el alma del mundo. Por esa raz�n dijo en los evangelios: yo soy el camino que lleva al padre s�lo a trav�s de m� se llega al padre. Efectivamente �l lo dijo; s�lo a trav�s del alma se puede llegar al esp�ritu, al padre. Esa es nuestra primera empresa. Tambi�n ha habido otros maestros espirituales que a lo largo de la historia (conocida y oculta), han dado el mismo ejemplo y el mismo mensaje, en formas diferentes, pero esencialmentela misma, dependiendo de la cultura y del tiempo en que nos situemos.

El alma debido a su posici�n central e intermedia entre lo superior y lo inferior contiene dentro de s� misma dos aspectos bien diferenciados, se puede decir que es dual, veamos: una est� enfocada hacia arriba hacia el esp�ritu, y la otra est� orientada hacia abajo, hacia la personalidad. Simb�licamente, la podemos expresar como dos tri�ngulos separados, pero a la vez unidos por el extremo inferior. Uno se manifiesta en el plano mental superior o abstracto, y el otro se expresa en el plano mental inferior o concreto. Porlo tanto uno pertenece a la vida divina y la otra a la humana. Por esa raz�n a una se la denomina alma divina y a la otra alma humana. Una misma alma expres�ndose en dos formas diferentes, en dos niveles distintos. El alma divina, no tiene apegos a la forma, vive libre e iluminada por el esp�ritu, es un cuerpo de luz, un reflejo del segundo principio divino; el amor. Realmente el alma divina pertenece sin lugar a dudas al quinto reino, al reino divino. Es nuestra conciencia en un plano espiri�tual, y cuando hacemos contacto con ella, cuando nos identificamos plenamente, el hombre ha alcanzado la tercera iniciaci�n, la transfiguraci�n conocida por el cristianismo, y entonces nos ha�yamos libres de las ataduras de los tres mundos. En ese momento expresamos perfec�tamente el principio cr�stico, el principio del amor divino.

�EL ESP�RITU TRABAJA SOBRE LA MATERIA POR INTERMEDIO DEL ALMA�

El alma es un instrumento para el esp�ritu, un instrumento del que �ste se sirve para llegar al plano f�sico, el m�s denso de todos, porque el esp�ritu, por s� s�lo, no puede llegar a �l, por ser �l una energ�a muy elevada en vibraci�n. �nicamente el alma tiene la posibilidad de alcanzar la materia y, a trav�s de ella, el esp�ritu trabaja sobre la materia, model�ndola, form�ndola y orden�ndola. Sin el alma, sin las posibilidades del alma, el esp�ritu no tiene ning�n poder sobre la materia.

Si la mayor�a de fil�sofos, e incluso te�logos, han escrito sobre el alma teor�as tan complicadas e incluso totalmente err�neas, es porque no han observado bien la naturaleza. Todo se refleja en la naturaleza, y cuando sabemos c�mo observarla, podemos encontrar la soluci�n de las cuestiones m�s complejas y abstractas. Todos los problemas alqu�micos, te�rgicos, m�gicos, cabal�sticos o astrol�gicos, podemos encontrarlos resueltos en los fen�menos del plano f�sico. ! Hay que aprender a leerlos �existe realmente una ciencia concerniente a la actividad del alma, en la que nos di�ce que ella es la mediadora entre el cielo y la tierra. Y todo ello adquiere mayor significado si nos acordamos de lo que cristo dijo: yo soy el caminola verdad y la vida es lo mismo que decir: yo soy aquel que hace pasar los elementos de la tierra al cielo y del cielo a la tierra.. S�, cristo, nuestro cristo �ntimo que es nuestra alma divina, es aqu�l que hace descender las bendiciones del cielo y que hace ascender a las almas. Para llegar al cielo, a nues�tro padre celestial, tenemos que pasar por �l, es nuestro �despertar an�mico�.

Evidentemente todo lo que se est� diciendo puede parecernos muy te�rico. Para saber, verdaderamente, lo que es el alma, hay que ir a verla... el alma es un cuerpo de energ�a, un cu�erpo luminoso, pero un cuerpo en definitiva. Y este cuerpo tambi�n se disgregar� un d�a, y entonces el hombre vivir� �nicamente como esp�ritu, porque la verdadera esencia del hombre, su verdadero ser es el esp�ritu.

Veamos ahora por separado cada uno de los dos aspectos del alma:

El ALMA HUMANA

Es como su nombre indica, de naturaleza humana, inferior. El hombre com�n en sus momentos m�s lucidos, act�a como alma humana. Como una conciencia co�herente, inteligente. cuando el hombre no est� influido por sus deseos, o su ego�smo particular, cuando no expresa su naturaleza animal, y por lo tanto permanece l�cido y polarizado en su nivel intelectual, es entonces cuando se manifiesta o expresa como alma humana. Tambi�n llamada el alma individual, es el aspecto inferior del alma, lo quese ha denominado el pensador. Una vez introducido en la materia es cegado porlos sucesivos velos constituidos por todos los niveles de la misma. El m�s tupido de estos obst�culos se halla representado por el cerebro f�sico que act�a como v�lvula reductora de la conciencia. El cerebro limita la cantidad de informaci�n de la que la mente puede hacer uso, en tanto �sta (la mente) se halla confinada dentro del cuerpo f�sico. Esta es la raz�n por la cual se hace tanto hincapi� en la purificaci�n y la sublimaci�n de la materia f�sica, con el fin de que las impresiones y mensajes producidos por nuestra alma divina, puedan ser recibidas perfectamente por el cerebro entrenado y desarrollado para tal efecto. El ser humano debe ser capaz de responder a las vibraciones provenientes de planos superiores, con el fin de que despierte a su verdadera naturaleza espiritual.

En los ejercicios espirituales de �alineamiento�, utilizamos una t�cnica, para alinear los tres cuerpos. Cuando los tres cuerpos: f�sico, astral y mental est�n alineados, y no molestan con sus vibraciones inferiores. En ese estado de quietud interior, es cuando el hombre puede actuar como alma humana, coherente, libre y controlador de los tres cuerpos. En ese punto de identificaci�n superior con nuestra conciencia elevada, es cuando podemos trabajar para hacer contacto con su aspecto superior o alma divina. Y esto se consigue con la meditaci�n, y una vida espiritual -cuando hablamos de espiritualidad, no nos estamos refiriendo a la vida m�stica, o santurrona a la que estamos acostumbrados a creer. No se trata de aislarse del mundo y del pecado, como com�nmente se cree. Sino de establecer en el mundo cotidiano, en el mundo de todos los d�as y en cualquiera de sus diversos aspec�tos, un puente por el cual podamos expresar todo nuestro potencial de las mejores cualidades, consagrando inteligentemente cada obra, cada acto, cada palabra, para el bien com�n. Manifestando as�; el esp�ritu en la materia; el reino de dios en la tierra....... (Eso es vivir espiritualmente y con plenitud).

Este aspecto del alma (alma humana) desarrolla habitualmente su actividad por medio de la mente concreta, habiendo sido proyectado desde el alma hasta el interior de la materia en el momento de la primera encarnaci�n como aut�ntico ser humano. Du�rante el largo ciclo de encarnaciones este aspecto se va haciendo progresivamente m�s sensible a la carencia de su verdadero ser. La irresistible atracci�n dela afinidad de su propia identidad le impele a perseguir esa reuni�n como meta funda�mental de su existencia, y ello promueve a la elevaci�n espiritual, a la b�squeda.

EL ALMA DIVINA

Es tambi�n llamada el alma total, y es la contraparte del alma individual o humana. Ella, de alguna forma, participa con el resto de las almas humanas, en los planos elevados, de la m�stica comuni�n de los santos de la que hablan las tradiciones cristianas. Nuestra alma divina es asistida y dirigida -en su experiencia evolutiva- por esas elevadas entidades que reciben esot�ricamente el nombre de �ngeles solares. Los �ngeles solares, son realmente los arquetipos para el alma total, el modelo y el molde al cual deben ajustarse en su desarrollo. Son asimismo denominados hijos de la mente, y se les considera bajo esta �ptica como frutos del pensamiento de la mente universal (mahat). Ellos imprimen las t�nicas vibratorias para la expresi�n de las cualidades de raz�n, amor y voluntad puras que habr� en su d�a de corresponder a la armon�a del alma total plenamente desarrollada. Son se�ores de sacrificio y arquetipos de perfecci�n humana. Reciben tambi�n el nombre de dyanes de fuego en la doctrina secreta. Ellos vinieron del coraz�n del sol (de ah� su nombre de �ngeles solares), para ayudar en la evoluci�n del hombre, esto tuvo lugar en la ra�za lem�rida ayud�ndonos a la individualizaci�n. Los �ngeles solares pertenecen al quinto reino de la naturaleza o s�per humano, y est�n unidos a cada hombre hasta que �ste llegue a la cuarta iniciaci�n. Son, por lo tanto, �ngeles que en perfecta uni�n con el alma del hombre, les ayuda hasta que el esp�ritu puede hacerse cargo plenamente de su reflejo u hombre terrenal......

EL ESP�RITU: LA M�NADA

Ante todo hay que saber que el esp�ritu es nuestro real ser. Nuestro verdadero yo por encima de todos nuestros aparentes yoes. Es nuestro verdadero principio, nuestra verdadera fuente. En origen y en esencia somos el esp�ritu puro, que es a su vez una chispa de energ�a divina emanada del gran fuego del creador. Es el esp�ritu, nuestro real ser el que est� hecho a imagen y semejanza de dios. Por lo tanto en esp�ritu somos sus verdaderos hijos. Esta es la raz�n por la cual muchos no entienden como siendo el hombre tan imperfecto puede semejarse a dios que si es perfecto. La clave para entenderlo radica en que el hombre cuando se identifica plenamente con su ser, con su esp�ritu, entonces, si que ser� como �l, como su creador, como su padre celestial. Pero hasta entonces s�lo podr� expresar una peque�a parte de su potencial, s�lo un reflejo tenue de su divinidad inmanente, s�lo podr� exteriorizar su yo inferior, el alma humana o animal.

Al esp�ritu se le denomina de varios maneras, dependiendo de las diferentes escuelas filos�ficas que haya. Algunos de estos nombres son: esp�ritu, M�nada, ser, esencia, padre, yo divino (que no hay que confundirlo, con nuestro yo superior, que es nuestra alma divina).

La tradici�n esot�rica nos ense�a, as� como numerosas filosof�as (sobre todo orientales), que cada hombre es un dios, porque somos parte de �l y �l parte de nosotros. No hay nada de profano en ello, nada de soberbio o rebeld�a por nuestra parte, sino que es la verdadera herencia que cada hombre posee por primogenitura esencial. El hombre todav�a no ha comprendido esto, y hasta que no lo entienda ser� desgraciado interiormente. el famoso escritor y dramaturgo William Shakespeare (que fue avanzado en su tiempo) supo hacer una reflexi�n muy significativa al respecto, cuando dijo:, � ser o no ser, he ah� la cuesti�n �. En verdad �l hab�a dado en el blanco, pues, el hombre puede o no ser, depende de su evoluci�n alcanzada. Cuanto m�s se es, mayor es el nivel espiritual alcanzado. Mientras que, cuanto menos estemos identificados con nuestro ser, nuestro esp�ritu, menor se�r� nuestro grado de desarrollo, y menos capacidad expansiva tendremos. Es por todo ello, una reflexi�n muy significativa y veraz.

La M�nada (esp�ritu), permanece siempre, al principio de la creaci�n, en su propio plano, plano Mon�dico. Y su primer esfuerzo consiste en descender, materializarse, poco a poco, para poder paulatinamente recoger las experiencias necesarias para su propia evoluci�n. Vemos pues, como a medida que desciende de plano, se va revistiendo de materia y materia cada vez m�s densa, con el doble prop�sito de divinizarla materia y materializar el esp�ritu, en todos los planos de la creaci�n. Alguien por supuesto podr�a decir: �si el esp�ritu es tan perfecto y puro �qu� necesidad tiene de evolucionar o encarnarse en la tierra?, bien, debemos entender que el esp�ritu es puro, divino, pero no perfecto o absolutamente sabio. De ah� la voluntaria necesidad de experimentar y crecer hacia niveles m�s elevados de divinidad. La M�nada es omnisciente en su propio plano, pero inconsciente en todos los dem�s, y para remediar esta condici�n deben velarse en sucesivas capas (como dijimos anteriormente) de materia, cada vez m�s densa con objeto de llegar a ser omnisciente en todos los planos, y capaz de responder a cualquier tipo de vibraciones. El esp�ritu (M�nada) es descrito como hijos que moran desde el principio de una edad creadora en el seno del padre y que no han alcanzado todav�a perfecci�n por el sufrimiento. Cada una de ellas es igual al padre en cuanto a su naturaleza divina, como se dice en el credo de Atanasio. Cada una de ellas ha de penetrar en la materia para hacer todas las cosas sujetas a ella (primera ep�stola de san pablo a los corintios, xv, 28).Ha de ser sembrada de debilidad para que pueda ser �resucitada en poder� (ibid,xv, 43),

Realmente no es en s� el esp�ritu el que desciende (ya que �ste no podr�a hacerlo por su elevada vi�braci�n) sino una especie de avanzadilla de su propia conciencia, denominada esot�ricamente (sutratma) o hilo de vida, y en �l se ensartan los �tomos permanentes como las perlas en un collar. Estos �tomos tienen la particularidad de existir uno en cada plano, y de ser permanentes, recogien�do, almacenando y asimilando todas las experiencias relativas a ese plano concreto. Con lo cual nada se pierde, ninguna experiencia se olvida tras la muerte, sino que es almacenada all�, permitiendo la evoluci�n de una forma continuada, sin p�rdidas ni olvidos. De esta manera, poco a poco pero con seguridad, puede ir descendiendo de plano, hasta el �ltimo, o plano f�sico denso. Desde ese punto empieza la ascensi�n, la evoluci�n, ya que lo anterior, el descenso a la materia, era la involuci�n del esp�ri�tu a la forma. Vemos pues, c�mo las monadas van dando vida a todos los reinos de la naturaleza: el mineral, vegetal, animal y humano. Naturalmente a medida que cada reino va evolucionando se acerca cada vez m�s al prototipo divino, al dise�o origi�nario del creador. Y es en el ser humano, en el hombre donde se produce la m�s grande metamorfosis de nuestro sistema solar, la individualizaci�n �y en qu� consiste la individualizaci�n para que sea tan importante? es el resultado de la entrada directa del esp�ritu en un cuerpo f�sico, a niveles superiores, que es lo que llamamos el �hombre�. He ah� su trascendental importancia. La individualizaci�n del animal y la formaci�n de un cu�erpo causal cono veh�culo del alma le permite el paso al cuarto reino de la naturaleza, el humano.

Ahora utilizaremos las claves anal�gicas pues all� est�n contenidas todas las respuestas. Puesto que la misma estructura ha presidido toda la crea�ci�n -s�lo con peque�as modificaciones en los diferentes niveles-. Volvemos a en�contrar por todas partes esta misma divisi�n en tres: forma, contenido y signifi�cado; o bien, cuerpo, alma y esp�ritu. ---tomad un huevo... s�, un huevo nos lo expli�car� todo. Por eso el huevo es un s�mbolo tan importante en la tradici�n inici�ti�ca. Est� hecho a imagen del universo. Abridlo. �Qu� vemos? la yema, que contiene el germen de la vida; la clara, es decir, la alb�mina; y, finalmente, la c�scara. La yema es el esp�ritu; la clara es el alma; la c�scara es el cuerpo. El germen, pues est� en el centro; la clara, en medio; y la c�scara en la periferia. (La c�lu�la est� tambi�n construida siguiendo este mismo esquema: todas las c�lulas tienen un n�cleo, un citoplasma y una membrana). Y qu� pasa cuando se rompe la c�scara de un huevo, �qu� sucede? todo se derrama y la vida se va. Igual que la c�scara, el cuerpo sir�ve para proteger la vida, es decir, el alma y el esp�ritu. Cuando el cuerpo se rompe, la vida se va, el alma y el esp�ritu le abandonan. �Qu� es pues el alma? al igual que la clara del huevo, el alma es portadora de todos los elementos nutritivos necesarios para el mantenimiento de la vida. Pero la vida misma procede del esp�ritu: el germen no se encuentra en la clara sino en la yema. De la misma manera, la vida, la verdadera vida, se encuentra en el esp�ritu, y el alma la sostiene, la alimenta, la hace circular. �C�mo lo sabemos? porque es algo evidente, est� ah�, delante de nosotros, �la naturaleza lo expone todo ante nuestros ojos!...

Pero, lo que tambi�n no hay que olvidar es que, a�n cuando los presentemos como realidades diferentes, el esp�ritu, el alma y el cuerpo, estos son de la misma esencia. Lo que difiere es la consistencia, el grado de materializaci�n: el cuerpo es esp�ritu condensado; el esp�ritu es cuerpo ((sutilizado)), y el alma es el intermediario en�tre ambos. Por esta raz�n los alquimistas ense�an que s�lo existe una materia �nica y que, a partir de esta materia, por grados de condensaci�n diferentes, se produjeron los metales, los cristales, las flores, la carne de los animales, de los humanos, el aire, el fuego, etc... �C�mo dieron en el clavo!. Entonces, �qu� es el cuerpo f�sico? Es el esp�ritu condensado. �Y qu� es el esp�ritu? es materia diluida, sutilizada has�ta adquirir el estado m�s inmaterial. por eso los alquimistas dicen tambi�n que con ((solve)) y ((coagula)) todas las operaciones son posibles. �Y c�mo? gracias al calor. El calor, en un grado m�s o menos elevado, act�a sobre la materia para darle diferentes formas, diferentes consistencias. El fuego es, pues, el agente m�gico que da a cada cosa su forma y su naturaleza; el oro posee cierta cantidad de calor, la plata otra, el plomo a�n otra distinta, etc. si el adepto encuentra este fuego, este agente m�gico, dentro de s� mismo, puede transmutar el plomo en plata o el hierro en oro, o inversamente. S�lo que, naturalmente, este fuego de los alquimistas no era el fuego de los palanqueros y de los herreros, sino el fuego sutil, el fuego oculto, el fuego filos�fico.

Veamos lo que nos dijo Hermes Trismegisto en la �tabla de esmeralda� al respecto: ((y puesto que todas las cosas son uno y provienen del uno, por mediaci�n del uno, as� todas las cosas han nacido de esta �nica cosa por adaptaci�n))

Vamos ahora a estudiar serenamente algunos conceptos que nos har�n comprender mejor la naturaleza ps�quica del individuo. La mayor�a de estos conceptos son utilizados sin verdadero conocimiento de causa, tanto en nuestras cotidianas conversaciones, co�mo en algunos escritos seudo-filos�ficos o seudo-religiosos. Para una mayor aclara�ci�n, vamos a detenernos sobre ellos con el fin de despejar algunas dudas, y clarificar en la medida de nuestras posibilidades su real ubicaci�n dentro del esquema psicol�gico y espiritual del ser humano.

Los conceptos que vamos a dilucidar son:

  • LA CONCIENCIA

  • EL SUBCONSCIENTE

  • LA SUPRA�CONCIENCIA

  • LA CONCIENCIA

Lo que llamamos generalmente conciencia puede ser definido como un lugar en el que todos los representantes de nuestro organismo f�sico y de nuestro organismo ps�quico han convenido encontrarse. Es algo as� cono la organizaci�n de las naciones unidas en ginebra. ginebra es una ciudad en la que los representantes de las potenci�as del mundo entero, amigas o enemigas, se dan cita para parlamentar y para resol�ver ciertos problemas y, cuanto menos se convierte, por alg�n tiempo, en la conci�encia del mundo: se pone en claro algunos puntos de vista, se discute, se toman decisiones, etc... De la misma manera, la conciencia es una zona neutra, una zona franca donde elementos y fuerzas de diversa naturaleza vienen a dar su opini�n y a expresarse en la medida en que las circunstancias lo permiten.

Podemos tambi�n compararla a una pizarra o a una pantalla en la que se manifiesta todo lo que sucede en este mundo que es el ser humano. Seg�n sea el grado de evoluci�n del individuo, la naturaleza y el n�mero de estas inscripciones son, evidentemente diferentes. A veces sucede que nuestra conciencia no solamente es influenciada por nosotros mismos, sino, que es otra persona la que logra proyectar su voluntady sus deseos en nuestra pantalla y nos empuja a realizar sus deseos sin que ni siquiera nos demos cuenta de ello. Creemos que somos nosotros mismos, pero, en realidad es otro quien, de alguna manera nos manipula. El iniciado, es el hombre que esta instruido para llegar ha hacerse due�o de su propia conciencia, y no se deja influir, ni por las fuerzas externas ni internas que provienen de su subconsciente (aunque sea consciente de esas fuerzas y sugerencias). Un iniciado ha comprendido que los intereses de los diferentes cuerpos y �rganos que hay en �l, deben converger en el inter�s de todo el ser y, en consecu�encia, impone la armon�a a todos estos representantes, con lo cual su conciencia se transforma en supra conciencia.

Lo que llamamos conciencia en los hombres corrientes, no es a menudo, otra cosa que la manifestaci�n de la subconsciencia; todos los instintos heredados, todas las tendencias animales instintivas intentan continuamente manifestarse, proyectarse en la pantalla de la conciencia. Por eso, cuando el disc�pulo comienza a adentrarse en el camino de la iniciaci�n, debe esperar encontrarse con sorpresas. Quiere rezar, ser bueno, puro, pero, he aqu� que otro deseo empieza a gritar dentro de �l: �ah, no, no!, �eso no!, �quiero otra cosa...! y entonces el pobre, a menudo capitula. Pero si a pesar de todo, contin�a luchando contra estos deseos inferiores, entonces consigue liberarse, independizarse y empezar paulatinamente a vivir en la supra conciencia.

Pero volvamos a la conciencia. De manera general podemos decir que la conciencia es el reflejo de las preocupaciones del hombre, de su manera de vivir, y s�lo existe como una consecuencia de todos los procesos f�sicos y ps�quicos que se desarrollan en el ser humano. Es una pantalla en la que proyectan las im�genes de la vida externa e interna. Si vuestra conciencia es desgraciada, si es presa de angustias y de obsesiones, hasta que no cambie de vida es in�til que intente escapar de estas an�gustias y obsesiones. De lo contrario, es como si estuviera descontento con las im�genes que se proyectan en una pantalla y quisiera cambiar la pantalla en lugar de cambiar la pel�cula. La conciencia se manifiesta al nivel del cerebro, pero este es el resultado del funcionamiento de todas las c�lulas; hay que actuar, pues, sobre las c�lulas para cambiar la conciencia, y no sobre la pantalla, que est� al margen de todo eso. La pantalla es la parte femenina, la parte que simplemente refleja una realidad interior. Y la vida que se proyecta es la parte masculina, el comportamiento real, el cual debemos cambiar si queremos que en la pantalla de la conciencia se reflejen im�genes m�s bellas, m�s armoniosas.

Podemos decir, y ser�a correcto, que el esp�ritu tiene su conciencia, naturalmente tiene una conciencia mucho m�s elevada que la que pudiera tener, por ejemplo, el al�ma. Y el alma divina tiene una conciencia m�s amplia que la del alma humana. De es�ta manera podr�amos ir ascendiendo o descendiendo en los niveles de conciencia de cada plano, de cada estado o cuerpo de manifestaci�n determinado. El trabajo del disc�pulo consiste precisamente en esto, en ir aumentando y ampliando cada vez m�s su nivel de conciencia, porque como hemos dicho la conciencia est� delimitada por la evoluci�n alcanzada del individuo.

Desde hace unas d�cadas, se oye hablar mucho sobre el subconsciente. Desgraciadamente los psi�coanalistas que se han puesto a explorarlo ignoran lo peligrosas que son las regiones del ser humano que est�n removiendo, regiones en las que se api�an todos los monstruos prehist�ricos. Todos estos animales ancestrales est�n presentes en el subconsciente del hombre. Por eso, cuando los psicoanalistas, -que no est�n instruidos en la ciencia inici�tica-, se lanzan imprudentemente a remover todas las capas que est�n enterradas, con el pretexto de ir a buscar en el subconsciente de la gente ciertos trastornos, despiertan en algunos casos, a estos animales. Los cuales perturban en gran medida la psiquis del paciente. (El trabajo que est�n realizando los psiquiatras y psicoanalistas hoy en d�a, verdaderamente, es un trabajo encomiable y muy dif�cil -al ser una ciencia a�n muy joven-). No decimos con eso, ni mucho menos, que haya que dejar completamente de lado al subconsciente, no; y hasta se dan m�todos espirituales para servirnos de �l. Debemos saber por ejemplo, que las verdaderas transformaciones nunca se han producido por el pensamiento, en la conciencia, sino con las fuerzas del subconsciente. Por eso, para obtener la realizaci�n de nuestras aspiraciones espirituales, debemos aprender a descender a nuestro subconsciente, depositando en �l la imagen de estas aspiraciones. Gracias al trabajo consciente, la realizaci�n acabar� por producirse un d�a, pero necesitamos mucho m�s tiempo que si pudi�ramos trabajar con el subconsciente, porque las puertas del la subconsciencia, que est� ligada al mundo ve�getal, est�n muy cerca del plano f�sico y por lo tanto de la realizaci�n, mientras que la supra consciencia est� muy lejos. Por eso, si llegamos a situar nuestros deseos en la regi�n de la subconsciencia, �stos podr�n realizarse mucho m�s r�pidamente. Este es, tambi�n, el principio de la hipnosis. Al hipnotizar a alguien, actuamos sobre su subconsciente, y la persona ejecuta las �rdenes que le damos, lo que no ha�br�a hecho si nos hubi�ramos dirigido a ella cuando estaba despierta y era perfecta�mente consciente. (Este ejemplo sobre la hipnosis, es simplemente un dato, ya que en verdad, el ocultismo no est� de acuerdo con ello, ya que todo lo que descartado en la vida espiritual)

Ejercicios

Hay, pues, ejercicios que podemos hacer para acelerar la realizaci�n de nuestro trabajo. Cuando queramos tener resultados m�s r�pidamente en el terreno espiritual, debemos concentrarnos y meditar en la meta que queremos alcanzar, y despu�s debemos dormimos porque las fuerzas subconscientes nos ayudar�n a materializar nuestro deseo. Los maestros han hecho, durante a�os, estas experiencias. Y si han realizado algo m�s que los dem�s, es precisamente porque han trabajado de esta manera. La mayor�a de los hombres se contentan con remover ideas... �OH!, claro, reconocemos que a veces se tratan de ideas geniales, sublimes; pero estas ideas deben ser realizadas, y, para realizarlas, hay muchos m�todos. Acabamos de dar uno, pero tambi�n podemos de tratar de materializar las ideas mejorando nuestra manera de vivir, aprendiendo c�mo realizar mejor cada uno de los actos de nuestra vida cotidiana: correr, respirar, andar, dormir, etc... Porque cada uno de estos actos est� conectado con nuestra vida subconsciente, y si sabemos c�mo realizarlos, podemos contribuir a la materializaci�n de una idea divi�na. Por lo dem�s, y a prop�sito del sue�o, si hemos insistido tanto en la importancia que tiene el estado en el que nos dormimos, es porque el sue�o favorece la cristali�zaci�n de este estado en el subconsciente. Siempre debemos dormimos con los mejo�res pensamientos y con los mejores deseos, porque as� ayudaremos a su realizaci�n.

El subconsciente es una regi�n muy vasta y peligrosa, comparable a las profundida�des del oc�ano. Si queremos zambullirnos en ella sin el material necesario, quiz�s no podamos contarlo, porque en estas regiones, en estas profundidades hay monstruos que nos pueden devorar. Sabemos que para descender a las profundidades de los mares o a las cavernas subterr�neas hay que ir bien equipados. Y, por otra parte, para acometer cualquier empresa que sea un poco peligrosa es necesario estar f�sicamente entrenado y, adem�s, ir bien equipado para poder protegerse. Y, sin embargo, cuando se trata de bajar a las profundidades de nuestra propia naturaleza, la gente se imagina que es f�cil, que no hay peligro. Pues bien, ah� est�n, precisamente, los mayo�res peligros; y hay que estar equipados.

Pero, �c�mo equiparse?

No es tan f�cil. Solamente pod�is encontrar este bagaje ps�quico en las regiones que est�n situadas encima de la consciencia y de la consciencia de s�: en la supra conciencia; hay que ir all� antes de zambullirse en el subconsciente. Esto quiere decir que hay que adquirir conocimiento sobre la estructura de estas regiones y la naturaleza de las entidades que las habitan y tambi�n que se necesita haber desarrollado ciertas virtudes: la pureza y el autocontrol, para poseer un aura poderosa que permita descender a los abismos sin peligro. Hay que estar preparados, y hay que tener, como los buzos de anta�o, una conexi�n con la superficie, una cuerda con la que puedan tirar nuestros amigos, que est�n arriba, para izarnos en caso de peligro. Vivir una vida completamente vulgar y, sin haberse purificado no se puede acometer tales empresas tan elevadas. naturalmente, si nos place, podemos ir a medirnos con los monstruos y las malas entidades, pero que tenemos que saber de antemano que si �nicamente contamos en la lu�cha con nuestros propios medios, serenos aplastados, devorados, aniquilados internamente. Ante todo hay que conectarse con los esp�ritus superiores del mundo de la luz, pedirles armas, protecci�n, y s�lo entonces podremos partir hacia el combate; porque al sentir que estamos armados, las entidades inferiores se dispersar�n. Y si estamos en peligro, las entidades celestiales, que saben que al t�rmino de su evolu�ci�n el hombre debe explorar los abismos que hay en �l, no os abandonar�n. Pero no vayamos, porque est� de moda.

En el subconsciente est� todo el �recuerdo de los tiempos�, desde nuestra primera experiencia en la tierra, hasta el recuerdo de toda nuestra evoluci�n desde el inicio de los tiempos. Todo, absolutamente todo est� grabado en el subconsciente, ya que de otra manera la evoluci�n ser�a imposible al no tener una continuidad y relaci�n de experiencia vividas para seguir evolucionando. Desde nuestros errores hasta nuestros perfeccionamientos... solo as�, reteniendo en el subconsciente todas las experiencias vividas podemos ir avanzando. Para el subconsciente, as� como para el alma, no existen experiencias buenas ni malas; todas son experiencias enriquece�doras para nuestra evoluci�n. Lo que ocurre respecto al peligro existente en el subconsciente, es el de que al introducirnos en �l sin un verdadero autocontrol de nuestra naturaleza inferior, puede suceder muy f�cilmente que despertemos dolores, sufrimientos, complejos, angustias.. Etc. ya pasadas y olvidadas para nuestro peque�o e infantil consciente. Y esto puede repercutir gravemente en el equilibrio de nuestra personalidad, todav�a inmadura y no subyugada por nuestra alma.

Para el ocultista, para el disc�pulo entrenado es m�s que necesario explorar estas regiones subconscientes. Pero �l no va con un palo a remover el lodo, sino que va con una antorcha encendida, con el fin de iluminar el subconsciente. El subcons�ciente debe ser iluminado totalmente, ya que esa parte de nosotros mismos permane�ce pr�cticamente a oscuras durante todas nuestras existencias. La oscuridad en nosotros debe ser iluminada; no debe existir en nuestra naturaleza ninguna parte en oscuridad. Ning�n maestro tiene en s� ni una sola sombra de oscuridad. Y esto se consigue trabajando y ejercit�ndonos en atraer la luz; esa luz proviene de nuestro ser superior, de nuestra verdadera alma-divina y del esp�ritu que es nuestro verdadero ser. Buda, significa el iluminado, y donde hay luz, iluminacion por naturaleza no puede haber tinieblas ni oscuridad.

La psicolog�a moderna, reconoce que el hombre s�lo utiliza aproximadamente un 3% de su verdadero potencial mental. La ciencia esot�rica tambi�n lo afirma. Ante esta rotunda afirmaci�n cabe preguntarse: �por qu� utilizamos s�lo ese 3%? y �por qu� no podemos utilizar el otro 97% restante? la ciencia oficial no tiene una respuesta segura a esta pregunta, ya que el estudio profundo de la mente a nivel cient�fico es algo muy reciente de nuestro siglo xx. Sin embargo la ciencia m�s antigua del mundo, la ciencia sagrada o arcaica s� tiene una respuesta para esta trascendental pregun�ta. Y durante milenios se ha ido divulgando; primero de boca a o�do, de maestro a disc�pulo personalmente y en el m�s absoluto secreto; luego m�s tarde de maestro a grupos seleccionados donde tambi�n permanec�a la ley del silencio; despu�s se ha ido divulgando a gran escala, a trav�s de los maestros, iniciados y disc�pulos por todo el mundo. Y el conocimiento esot�rico que ense�aban, precisamente era c�mo ha�cer despertar al hombre del sue�o de la ignorancia. Y c�mo convertir el inconsciente en consciente, es decir, hacernos poseedores de todo nuestro verdadero potencial que heredamos de nuestro creador. En eso consiste el camino espiritual, en ir despertando a nuestra verdadera naturaleza divina.

LA SUPRACONSCIENCIA

En su origen, el hombre era un esp�ritu puro creado a imagen de dios y viv�a en el seno del eterno; pero todo lo que hab�a vivido, en la paz, en la bienaventuranza y en la luz, qued� olvidado y pr�cticamente enterrado en el transcurso de su descenso a la materia. sin embargo aquella experiencia qued� inscrita en esta regi�n que los iniciados llaman supra consciencia, que es la regi�n del futuro y del pasado lejano, pero mucho m�s lejano a�n que el pasado que tenemos en com�n con los animales: el pasado de nuestra vida en el para�so. para que este mundo sublime de la supra consciencia pueda aflorar a la superficie y expresarse, el hombre tiene que dejarse llevar por ciertos impulsos superiores; pero, evidentemente, es necesario un trabajo previo de organizaci�n y de purificaci�n interna para abrir algunos caminos hasta esta regi�n elevada de la conciencia superior; s�lo entonces se desencadenar�n co�rrientes divinas de pura luz, de pura m�sica, de pura inspiraci�n. de la inconsciencia en los reinos inferiores pasamos a la consciencia del reino hu�mano, y de la consciencia humana pasamos a la supra consciencia divina, que es el estado natural del alma. s�, el alma divina es supra consciente ya queveel mundo de las causas, del origen de todos los efectos y procesos de la vida. curiosamente, ser m�s consciente quiere decir precisamente ser menos inconscientes, con lo cual podemos deducir, que debemos ganar terreno al subconsciente, iluminarlo para que �ste forme parte del consciente. Una vez que nuestro peque�o consciente vaya recupe�rando la capacidad de utilizar esa parte del subconsciente que no pod�a controlar, es cuando empezamos realmente a ser supra conscientes, mucho m�s conscientes.

La intuici�n forma parte de la supra conciencia. La intuici�n es el instrumento del alma. La verdadera intuici�n -que todos los iniciados poseen- es el reconocimiento instant�neo de la verdadera naturaleza de las cosas. La intuici�n est� justamente por encima del intelecto, y su funci�n es de naturaleza divina y natural. Los animales poseen instinto, los hombres poseen intelecto, y los iniciados intuici�n. Son tres aspectos de un mismo patr�n, pero bien diferenciados, cada uno perte�nece a un reino aunque con una salvedad, el hombre puede desarrollar la capacidad de la intuici�n trascendiendo el intelecto en una misma vida, y convertirse en un iniciado, cosa que no puede hacer un animal por no estar individualizado.

Podemos hacer una tabla de correspondencias con estos tres aspectos, veamos:

REINO

ESTADO

NIVEL

Animal

Instintivo

Subconsciente

Humano

Intelectual

Consciente

Espiritual

Intuitivo

Supra consciente

Muchos fil�sofos, psic�logos y psicoanalistas han estudiado el problema de los di�ferentes niveles de la consciencia. Lo que han dicho es muy interesante, pero, a menudo, muy dif�cil de relacionar con la experiencia de la vida cotidiana. Por ello daremos un ejemplo sencillo que nos permitir� comprenderlo f�cilmente:

�imaginad que en una ca�da hab�is recibido un golpe violento en la cabeza y os hab�is desmayado: est�is sumidos en la inconsciencia. Tratan de reanimaros y empez�is a moveros ligeramente, sin abrir a�n los ojos: est�is en el estado de en los ejercicios espirituales de �alineamiento�, utilizamos una t�cnica, para alinear los tres cuerpos. Cuando los tres cuerpos: f�sico, astral y mental est�n alineados, y no molestan con sus vibraciones inferiores. En ese estado de quietud interior, es cuando el hombre puede actuar como alma humana, coherente, libre y controlador de los tres cuerpos. En ese punto de identificaci�n superior con nuestra conciencia elevada, es cuando podemos trabajar para hacer contacto con su aspecto superior o alma divina. Y esto se consigue con la meditaci�n, y una vida espiritual -cuando hablamos de espiritualidad, no nos estamos refiriendo a la vida m�stica, o santurrona a la que estamos acostumbrados a creer. No se trata de aislarse del mundo y del pecado, como com�nmente se cree. Sino de establecer en el mundo cotidiano, en el mundo de todos los d�as y en cualquiera de sus diversos aspec�tos, un puente por el cual podamos expresar todo nuestro potencial de las mejores cualidades, consagrando inteligentemente cada obra, cada acto, cada palabra, para el bien com�n. Manifestando as�; el esp�ritu en la materia; el reino de dios en la tierra....... (Eso es vivir espiritualmente y con plenitud).

Este aspecto del alma (alma humana) desarrolla habitualmente su actividad por medio de la mente concreta, habiendo sido proyectado desde el alma hasta el interior de la materia en el momento de la primera encarnaci�n como aut�ntico ser humano. Du�rante el largo ciclo de encarnaciones este aspecto se va haciendo progresivamente m�s sensible a la carencia de su verdadero ser. La irresistible atracci�n de la afinidad de su propia identidad le impele a perseguir esa reuni�n como meta funda�mental de su existencia, y ello promueve a la elevaci�n espiritual, a la b�squeda.

Es tambi�n llamada el alma total, y es la contraparte del alma individual o humana. Ella, de alguna forma, participa con el resto de las almas humanas, en los planos elevados, de la m�stica comuni�n de los santos de la que hablan las tradiciones cristianas. Nuestra alma divina es asistida y dirigida -en su experiencia evolutiva- por esas elevadas entidades que reciben esot�ricamente el nombre de �ngeles solares. Los �ngeles solares, son realmente los arquetipos para el alma total, el modelo y el molde al cual deben ajustarse en su desarrollo. Son asimismo denominados hijos de la mente, y se les considera bajo esta �ptica como frutos del pensamiento de la mente universal (mahat). Ellos imprimen las t�nicas vibratorias para la expresi�n de las cualidades de raz�n, amor y voluntad puras que habr� en su d�a de corresponder a la armon�a del alma total plenamente desarrollada. Son se�ores de sacrificio y arquetipos de perfecci�n humana. Reciben tambi�n el nombre de dyanes de fuego en la doctrina secreta. Ellos vinieron del coraz�n del sol (de ah� su nombre de �ngeles solares), para ayudar en la evoluci�n del hombre, esto tuvo lugar en la ra�za lem�rica ayud�ndonos a la individualizaci�n. Los �ngeles solares pertenecen al quinto reino de la naturaleza o s�per humano, y est�n unidos a cada hombre hasta que �ste llegue a la cuarta iniciaci�n. Son, por lo tanto, �ngeles que en perfecta uni�n con el alma del hombre, les ayuda hasta que el esp�ritu puede hacerse cargo plenamente de su reflejo un hombre terrenal...

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La espiritualidad no es un negocio y mucho menos una mercancía. No se reciben donaciones y mucho menos diezmos, mejor compartan con un hermano necesitado. No pongas tu espiritualidad en riesgo en manos de inexpertos, sigue a dios todo y eterno directamente. Dios todo y eterno es sabio y es el único que sabe cómo comunicarse con tu ser, síguelo directamente. La verdad y el amor absoluto solo pueden ser revelados a través de su manifestación, cualquier otro medio quebranta su pureza y perfección sagrada. Obedece el aquí y el ahora, es el amor manifestado.